Malcom arruina el sueño del oro olímpico

FICHA TÉCNICA

Juegos Olímpicos

BRA

2-1

ESP

Brasil

Santos, Alves, Nino, Diego Carlos, Arana, Guimaraes, D. Luiz, Antony (Menino, 112′), Claudinho (Reinier, 105′), Cunha (Malcom, 91′) y Richarlison (Paulinho, 113′).

España

Unai Simón, Ó. Gil (Vallejo, 91′), Eric Garcia, P. Torres, Cucurella (Miranda, 91′), Zubimendi (Moncayola, 112′), Mikel Merino (Carlos Soler, 46′), Pedri, Olmo, Asensio (Bryan Gil, 46′) y Oyarzabal (Rafa Mir, 103′).

Goles

1-0 (45+2′), Matheu Cunha. 1-1, Oyarzábal (61′). 2-1, Malcom (108′).

Árbitro

Chris Beath (Australia). TA: Arana, Richarlison, Cunha, D. Luiz, Dani Alves / Eric Garcia, Bryan Gil

Incidencias

Estadio Nacional Yokohama (sin espectadores). Temperatura: 29º. Humedad del 80%

Malcom. Qué cosas tiene el destino. Un jugador que pasó sin pena ni gloria por el Barça, objeto de ironías y mofas, se erigió como el héroe olímpico de Brasil y el verdugo de una España que, en líneas generales, fue inferior a su rival en la final olímpica. Pedri y compañía se conforman con la plata. Lágrimas y tristeza después de otros 120′ (nos descontamos ya con Pedri) de infarto.

El partido comenzó frío. En un estadio desangelado, tan lejos del ambiente que se habría vivido en una final olímpica prepandemia, a los jugadores les costó entrar en calor. En los primeros compases apenas sucedieron cosas. Mucho pase horizontal y las dos escuadras midiéndose. También es cierto que el temor al error con un oro en el horizonte no ayudaba a tomar riesgos.

Brasil buscaba constantemente el costado derecho, donde Antony era un incordio constante para un Cucurella que tenía que medir mucho sus incorporaciones. El centro del campo español no tomaba el mando, Pedri no podía cambiar el ritmo del juego y los de De la Fuente lo notaban.

OLMO SE RELAME

La primera clara, eso sí, llegó para el bando español. Un centro con rosca hacia adentro de Marco Asensio marca de la casa lo cabeceaba Oyarzabal con toda la intención hacia el área pequeña y Diego Carlos salvaba de forma acrobática con Olmo en boca de gol. Se animaba un poco el encuentro tras esa acción y la ‘canarinha’ daba un paso al frente. Douglas Luiz, tras un pérdida en salida de balón de España (bastante imprecisa en la primera media hora) remataba forzado y Unai Simón mandaba a córner.

La siguiente también era para los brasileños, que con el paso de los minutos se iban adueñando del choque. Antony seguía a lo suyo, haciendo diabluras y provocando que Pau, Pedri y compañía tuvieran que intentar crear superioridades en defensa. Menudo talento tiene el Ajax. Uno más.

PENALTI TORPE DE UNAI

Un remate de Richarlison tras asistencia desde la izquierda de Arana acababa con remate al lateral de la red del ariete del Everton. Pero la acción clave llegaba en el 35’. Una salida en falso de Unai Simón acababa con embestida sobre Matheus Cunha que el colegiado australiano castigaba con penalti para la ‘seleçao’. Richarlison pateaba y lo mandaba a las nubes. Se salvaban los de De La Fuente, que pedían a gritos el descanso.

Con el equipo desdibujado, Brasil seguía insistiendo y el premio llegaba en el momento más cruel. Balón que salvaba en línea de fondo Alves y que Pau no acertaba a despejar. El error lo aprovechaba Cunha para firmar el 1-0. Gol y pitido final.

REVOLUCIÓN AL DESCANSO

Necesitaba reaccionar España y el seleccionador era consciente de ello. Pequeña revolución tras el descanso. Bryan Gil y Carlos Soler dentro, Asensio y Merino fuera. Precisamente el gaditano era protagonista de la primera clara del combinado español. Gran conducción de Pedri, apertura para Gil y su centro lateral acababa en remate de Oyarzabal que obstaculizaba Soler. Pero Brasil seguía avisando con peligro. Si se descuidaba la parte trasera, la ‘canarinha’ podía ajusticiar. Richarlison, en una contra de manual, obligaba a intervenir a Unai de forma providencial (el balón se estrelló contra el poste).

España tenía que lanzarse arriba, con cabeza pero con decisión. En el 59’, Pau Torres reclamaba un penalti en el área brasileña que no era en una situación clara. Quizás no lo estaba mereciendo, pero España se topó con el empate en una gran triangulación en profundidad en el 61’. Carlos Soler recibía al espacio desde la derecha, servía un centro magnífico a Oyarzabal y este fusilaba al más puro estilo ariete. Partido nuevo

DOS TRAVESAÑOS SEGUIDOS

Los minutos pasaban con los dos equipos sin querer forzar la máquina ante la inminencia del tiempo reglamentario, pero con una España ahora sí mejor asentada sobre el verde del Estadio de Yokohama. Sin concretarse en ocasiones claras hasta que el el 85′ un centro-chut de Óscar Gil golpeaba el travesaño. Se lo creían los de De la Fuente y el otro Gil, Bryan, estrellaba un zapatazo tremendo contra el palo de Santos. Un acierto sin duda la entrada del flamante jugador del Tottenham. Nos marchábamos a la prórroga. Tres seguidas para España.

MALCOM

Con el duelo al rojo vivo y la tensión cortándose con un afilado cuchillo, cada acción de peligro era un inicio de infarto para cada bando. Brasil apretaba y España se defendía con uñas y dientes. Arana disparaba seco y cruzado y Unai paraba con una mano prodigiosa. Minutos de sufrir y de achicar. Y así fue hasta que a poco de arrancar la segunda parte de la prórroga un cambio de juego larguísimo lo orientaba a la perfección Malcom, que había entrada al inicio del tiempo extra, dejaba atrás a Vallejos y cruzaba perfecto ante la salida de Unai (2-1). Mazazo.

De ahí al final, ejercicio de contemporizar de una Brasil comandada por su líder. Un tipo de 38 años que nos ha vuelto a dar una lección de profesionalidad. España, subcampeona olímpica.

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