Con Mingueza se acabó el escándalo

Todo comenzó con un córner a favor del Barça en el minuto 44. Como Messi, Griezmann y Pedri se tomaban su tiempo para dirigirse hacia la esquina a sacarlo, el árbitro cántabro Adrián Cordero Vega les dijo que o se daban prisa o pitaba el final de la primera parte. Messi, entendiendo que no había tiempo añadido, decidió sacarlo en largo al punto de penalti en busca del último remate de la primera parte en lugar de botarlo en corto como todos los anteriores. Pero, sorpresa, el árbitro permitió la contra del Huesca cuando Dembélé se dejó robar el rechace. Primer error.

La jugada acabó con Rafa Mir, aunque no llegaba al balón de ninguna manera, cayendo ante la salida de Ter Stegen, que ni lo tocó con el pie y que como mucho le asustó con la mano con su clásica pose de portero de balonmano. Cordero Vega, que estaba pasando desapercibido, pitó un penalti inexplicable sin intervención del VAR, donde el andaluz Mario Melero López o le dio el visto bueno o le invitó a revisarlo sin que el cántabro le hiciera caso. Quién sabe. Segundo error.

El caso es que Rafa Mir marcó el penalti sin que Ter Stegen viera tarjeta de ningún color por la acción. ¿Entonces qué infracción cometió siendo el último hombre? Tercer error.

Camino del vestuario, a Cordero Vega le protestaron todos. Medio Barça por no haber pitado el final de la primera parte tras el córner ya por encima del 45’. El otro medio, por haber señalado el penalti. Los del Huesca le recriminaban no haber amonestado o expulsado a Ter Stegen si había hecho algo. Y Ronald Koeman le recibió en boca del túnel con cara de enfado, una pregunta y una exclamación: “¿Por qué no lo vas a ver? ¡No hay nada!”. Fue un despropósito arbitral más grave todavía en tiempos de VAR.

El penalti número 11 que le señalan al Barça esta temporada entre todas las competiciones le puso suspense en la segunda parte a un partido que el Barça dominaba 2-0 con golazos de Messi y Griezmann y travesaños de Alba y De Jong. El 2-1 daba vida a un Huesca necesitado de puntos que lo iba a dar todo en busca del 2-2.

Menos mal que apareció un elemento tranquilizador inesperado. Óscar Mingueza entendió un córner en corto de Messi, entró en carrera al remate, cogiendo impulso y saltando más que nadie para marcar con un perfecto cabezazo, girando el cuello, el 3-1.

Fue el estreno goleador en el primer equipo del defensa de la cantera, ya instalado entre los mayores definitivamente por su seriedad defensiva y por su toma de decisiones en ataque con criterio. Cuando el Huesca comenzó a apretar arriba en los últimos 20 minutos con una presión agresiva y bien trabajada por Pacheta, el gol de Mingueza cobró más valor. Y Messi sentenció al final

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Mi nombre es Jorge Infante Verdecia, vivo en la provincia de Holguín. Soy fiel seguidor del FC Barcelona y Brasil, es decir fanático del buen fútbol.

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