Opinión:Ya sabíamos que el Barça debe ser superior para ser campeón

Carles Rexach Entrenador

Carles Rexach

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Este lunes no se habla de otra cosa. Me bastó repasar lo que dicen fuera de España sobre el VAR de la Liga y los arbitrajes. Pero en el Barça ya tenemos muy asumido desde siempre que para ser campeones debemos ser muy superiores futbolísticamente y, por desgracia, en estos tres primeros partidos postconfinamiento no lo hemos sido. Por eso prefiero centrar mi artículo de hoy en MD en lo que está solamente al alcance del equipo, que es jugar para ganar. De lo otro ya doy una pincelada más abajo, pero repito, a mí lo que más me interesa y preocupa es que el Barça juegue bien.

Haciendo autocrítica con nuestro equipo, creo que el Barça está obligado a jugar mejor de lo que lo ha hecho en estos tres partidos. El primero, en Mallorca, era el que más disculpa tenía por llegar tras tres meses de encierro y, rotundamente, fue el más salvable como nota final, porque ganar 0-4 nunca es fácil. También hay que decir que se marcaron cuatro tantos pero de ocasiones, como mucho, hubo cinco o seis y el rival, que lucha por seguir en Primera, también tuvo las suyas. Luego llegó el partido ante el Leganés en el Camp Nou y ese ya fue más decepcionante. También fue contra un equipo que apura sus opciones de permanencia y que pudo ponerse perfectamente 0-2 de no ser por su propia falta de puntería. Luego el Barça lo arregló con un gol de Ansu, que tuvo la virtud de demostrar que en ataque atreverse lo es casi todo; tanto, que hasta los rebotes le favorecieron. Aquella noche la tranquilidad no llegó hasta el gol de Messi, después de que el VAR le anulara uno a Griezmann muy parecido a otros que sí se dieron, como el de Kroos al Eibar. Por último, el Barça jugó en Sevilla, la cita más difícil. Sabía que tenía que ganar para no arriesgar el liderato y, al principio, su voluntad de dominar lo confirmó. Pero ahí viene mi preocupación principal: quiso pero no pudo. Chutó dos veces y media a puerta –Messi en las faltas y Suárez con un remate alto- y al final se llevó un 0-0 que no le bastó para conservar la primera plaza.

Para ganar hace falta meterse en la cabeza una cosa, una cuestión estadística: cuantas más veces remates a portería, más probable es que marques. Siguiendo con la argumentación matemática, diría que un Barça o un Madrid no pueden estar contentos si acaban sus partidos con tres o cuatro remates. Y los delanteros, para saber si han jugado bien o no, deberían hacer al término de cada partido un recuento de sus tiros.

Ansu, ante el Leganés, y Vinicius, contra la Real, forzaron sus jugadas y sacaron premio, uno marcando y otro arrancando un penalti, más allá de la discusión de si lo era o no lo era. El fútbol no puede ser reducido a una contabilidad que se olvide de que existen porterías. El riesgo es lo que te lleva al gol o al fallo. O chutas, o regateas, o fuerzas una segunda jugada, o… ¿Acaso creen que Laudrup en nuestro Barça no perdía más balones que otros? A cambio, eliminaba rivales, que es la llave del fútbol, así que en el trato salíamos ganando.

El fútbol desordenado es perjudicial, pero el ser demasiado ordenado también puede serlo. Esto es un juego de exponer, en el que la velocidad, más incluso la de balón que la del individuo, es clave para sorprender. Y si te hacen “presión alta” como dicen ahora -nosotros le llamábamos “cada uno al suyo”- hay que desordenar al rival eliminando líneas. Salvo Messi y un rato Riqui el otro día, eso es lo que añoré del Barça, más aventura.

La ley Buckingham

Tiene que ver con lo que explico en mi artículo principal. Hace muchos años en el Barça tuve un entrenador, el inglés Buckingham, que nos dijo a la plantilla una frase de esas que nunca se olvidan: “Miren, sepan que en un partido de fútbol el 85% es paja y el 15% que falta es donde ganas y pierdes”. No le hizo falta aclarar que ese 15% restante está en las áreas. El Barça de hoy debería revisar si esos porcentajes se cumplen

El VAR de la Liga da la vuelta al mundo

El regreso de la Liga nos ha traído tres jornadas seguidas con lío arbitral en los partidos del Madrid. Ante Eibar, Valencia y Real Sociedad siempre el VAR ha dicho “blanco”. A mí que eso no me sorprende desde mis días de futbolista, reconozco que pensé que el VAR mataría casi todas las polémicas. Error. Ayer mismo toda la prensa mundial hablaba de lo de Anoeta. Me pareció atinada la reflexión del realista Merino cuando dijo qué habría pasado si las jugadas hubieran cambiado de área. Tiene razón Setién al quejarse cuando dice que unas veces van a verlo y otras no. El depende es lo que daña. Yo haría más simple la norma, por ejemplo en el fuera de juego: si no da en nadie, el posicional no existe. Y que el árbitro de verdad sea el del VAR y el del campo un ejecutor: “¿Falta?” falta “¿Penalti?” penalti..

Unzué, un ejemplo de entereza que dará visibilidad a su mal

Confieso que desde que le vi dar la noticia no me lo puedo quitar de la cabeza. Me cuesta asimilar que un tío tan deportista y fuerte como Juan Carlos, al que fichamos para el Barça siendo casi un crío cuando era portero de Osasuna, tenga una enfermedad tan cruel como el ELA. Precisamente por eso me impresionó la entereza con que Unzué apareció ante los medios para dar a conocer que sufría esta enfermedad degenerativa. Eso me confirma lo vital, optimista y luchador que es al afrontar con valentía y mirando de frente a esa enfermedad, cuando a los demás nos asusta sólo de oirla. Su actitud positiva dará visibilidad a una enfermedad no hace tanto desconocida y nos implica un poco a todos para ayudar a que, algún día, ojalá sea pronto, alguien dé con la cura.

Tomado de:https://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20200623/481919234865/ya-sabiamos-que-el-barca-debe-ser-superior.html

Sobre Bismarck 11531 artículos
Hola mi gent blaugrana. Mi nombre es Oscar Caballero Miranda. Industrialista desde 1990, Barcelonista desde que Rivaldo jugaba, seguidor de la Manschaft alemana(por eso mi nick es Bismarck) . Considero a Lionel Messi el mejor futbolista que he visto, y siempre estoy abierto a debatir con respeto. Un saludo culé!

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