Resumen Liguero

Tarde pero seguro, aquí les va el resumen liguero de esta semana!

El Bayern ha goleado al Hoffenheim (0-6) en un partido que pasará a la historia por la reacción de ‘fair play’ que directivos, jugadores y entrenadores de ambos equipos exhibieron después de los insultos y las pancartas ofensivas que los seguidores más radicales del Bayern dedicaron a Dietmar Hopp. Una actitud que obligó al árbitro Christian Dingert a interrumpir provisionalmente el partido en el 77′.

Las lesiones de Lewandowski y Coman no parecieron afectar al Bayern. Los goles de Gnabry (2′), Kimmich (7′), Zirkzee (15′), Coutinho (33′ y 47′) y Goretzka (62′) le mantienen líder con cuatro puntos más que el RB Leipzig -tiene un partido menos- y que el Borussia Dortmund.

Sus últimos partidos fuera de casa se cuentan por goleada. Ganó 0-3 al Chelsea en Champions y 1-4 al Colonia, 1-3 al Mainz y 0-4 al Hertha en Liga.

A los 2′ ya ganaba el Bayern: centró Müller y remató de forma acrobática Gnabry en el segundo palo. El internacional alemán se ha especializado en marcar fuera de casa: 14 de los 18 goles que ha anotado esta temporada han llegado fuera de casa. A los 7′ fue Kimmich quien cazó un balón en la frontal para anotar el 0-2 con un pase a la red ‘a lo Kroos’.

El joven Joshua Zirkzee (18 años y 283 días), que se estrenaba como titular con el Bayern, firmó el 0-3. Centró Gnabry y el ‘9’ holandés, procedente del filial, marcó con suma calma y a la media vuelta.

El partido sirvió también para reivindicar a Philippe Coutinho. El futbolista cedido por el Barcelona marcó el 0-4 en el 33′. Recogió un rechace en el área y conectó un buen tiro que golpeó en un defensa antes de entrar.

El vendaval ofensivo del Bayern se resumía de la siguiente manera: 16 remates, ocho a puerta, en el primer tiempo. Minuto y medio después del descanso, el propio Coutinho anotó el 0-5. Recibió de Müller tras la enésima gran presión del Bayern y marcó con un gran remate de primeras. Ocho goles suma el brasileño ya en Bundesliga y ¡16 asistencias! acumula Müller.

El 0-6 de Goretzka fue una gran jugada colectiva que inició el propio Goretzka. Dirigió Coutinho la contra, filtró Tolisso al espacio y el alemán picó por encima de Baumann. Fue la última gota de fútbol que se vio antes de que el bochorno de los ultras del Bayern interrumpiera el partido y de que, poco después, viéramos una lección de ‘fair play’ sin precedentes.

El Borussia Dortmund sufrió para mantenerse vigente en la lucha por el título, aunque, pese a ganarle al Friburgo (1-0), sigue a cuatro puntos del líder, el Bayern, que goléo en un polémico partido con incidentes en la grada.

El BVB no tuvo su mejor día, si bien empezó bien el partido con un tanto en los primeros minutos (15′) de Jadon Sancho.

Jadon registra 14 goles y 14 asistencias en 22 partidos disputados en la presente Bundesliga con la camiseta del Borussia Dortmund. En total, lleva esta temporada 17 goles y 18 asistencias en 33 partidos.

No pasaron muchas más cosas en un partido que, sobre todo, llamó la atención por la ausencia en el once titular de Haaland, que pasó unos malos días por un virus. El ariete noruego salió en el 62′, y esta vez no pudo ‘mojar’ con los ‘borussens’. Julian Brandt, hasta la entrada del noruego, actuó de ariete.

El sueño de la Bundesliga se aleja cada vez más del Red Bull Arena. Los ‘toros’ empataron (1-1) en casa ante el Bayer Leverkusen y se quedan a tres puntos del liderato del Bayern.

Después de dos triunfos seguidos ante Werder Bremen y Schalke, los de Nagelsmann encallaron en su estadio volviendo a su racha previa de cuatro partidos sin victorias en la Bundesliga.

Bailey, a pase de Havertz, adelantó a un Leverkusen que tras el empate se queda quinto, a tres puntos de la zona Champions. Schick, tras la decimocuarta asistencia de Nkunku en lo que va de Bundesliga, logró el 1-1 pasada la media hora… pero no se movió el marcador. El Bayern y la ‘Ensaladera’ están cada vez más lejos de Leipzig.

El Real Madrid es único. En las peores situaciones, cuando parece al borde del k.o. encuentra en el corazón lo que no tiene en las piernas. Tras un primer tiempo contenido, gobernado por el Barça, se desató enganchado a la anarquía de Vinícius y se llevó un partido emotivo, de los que invierten tendencias. Marcó el brasileño, ayudado en su remate, y remachó Mariano, un especialista en alborotar los últimos minutos tanto tiempo ignorado por Zidane. El Madrid vuelve a ser líder, conquista el golaveraje y recupera toda la confianza que ahora falta en el Barça, entregado al final.

El discurso y la retórica se diluyen cuando se trata de jugarse los garbanzos. Zidane y Setién plantearon el Clásico recurriendo a sus viejas fortalezas. El francés apostó por Marcelo para dañar al Barça y el cántabro tiró de Alba, pese a estar recién salido de lesión, y Arturo Vidal como apoyo para los puntas y los volantes para ganar la batalla en el centro del campo. Y como suele ocurrir en los últimos años, los azulgranas se sintieron a gusto en el Bernabéu.

Ocurre que al Madrid de las últimas semanas, de la Real para acá, se le ve tierno en las áreas. Por eso repliega tan cerca de su portero, y por eso se atropella cuando se acerca al territorio enemigo. Después de los minutos de tanteo, Marcelo abrió las hostilidades entrando por su costado en superioridad, pero en lugar de retrasar a Isco, solo, buscó a Benzema. La respuesta del Barça fue inmediata, en una internada de Alba con el centro atrás que nosmalmente pesca Messi y esta vez encontró a Griezmann. Zurdazo alto.

Fue la primera ocasión clara y el síntoma de que el Barça tenía más argumentos para hacer daño. Lo Intentó Vinícius de todas las maneras posibles, pero cuando no le taponaba Semedo se enredaba en el regate o centraba al único lugar donde no había compañeros. Encomiable e inofensivo.

El Barça ganó peso en el partido gracias a sus larguísimas secuencias de pase. Esa posesión le permitió encontrar la espalda a los sospechosos habituales. Busquets, enorme en el eje, picó una pelota para la diagonal desde la derecha de Messi, que se plantó solo. Sacó Courtois. Arthur también aprovechó la subida de Carvajal para escaparse por el interior zurdo, aguantar la carga de Kroos y forzar el mano a mano. Paradón de Courtois. De no ser por el belga, el Barça se habría ido a la pausa con ventaja.

Zidane ordenó dar un paso adelante, especialmente a los laterales, en el segunto tiempo. Ahí tuo el Madrid el partido con tres ocasiones espléndidas. Isco desde la derecha tiró una rosquita a la escuadra que sacó Ter Stegen con una mano prodigiosa. Donde no llegó la manopla del meta de Moenchengladbach apareció Piqué para sacar bajo palos un cabezazo de Isco, tras una acción notable de Carvajal. Idéntico protagonista en la tercera de la serie, un robo en línea de medios que llevó a Carva hasta la frontal, picó al segundo palo y Benzema, solo, voleó alto. Cuando no quiere enrtar, no entra.

Todo el caudal de juego del primer tiempo del Barça se esfumó por la agresiva presión blanca. Setién intervino retirando a Vidal, que se fue rezongando. Entró Braithwaite y en la primera carrera se escapó de Marcelo. Su remate, forzado, lo salvó Varane. Cosas del fútbol, el movimiento táctico que parecía dar la ventaja al Barça abrió el espacio para el gol del Madrid. Kroos templó en el costado izquierdo, pisó la bola, levantó la ceja y abrió un boquete a la espalda de Braithwaite, en posición de lateral. Vinícius se fue esta vez a portería y remató con fe, la justa y necesaria para que el desvío de Piqué sorprendiese a Ter Stegen. Por insistencia, nadie lo merece más que Junior.

El gol convirtió el Bernabéu en un manicomio. La presion desbocada del Madrid tan pronto llevaba a Carvajal a la zona del 9 como aparecía Piqué de extremo derecho. La pesadilla de cualquier entrenador. Zidane retiró a Isco, desfondado, y entró Modric para asegurar el control, pero el partido estaba desbocado. En pleno desajuste, Messi recibió para irse solo y encarar a Courtois, pero se atascó en el control y Marcelo le rebañó la pelota. Lo celebró como un gol.

Pudo aumentar la cuenta el Madrid, y pudo empatar el Barça en un cabezazo de Piqué, solo. Aún quedaba una última sorpresa. Mariano, novedad en la convocatoria por Jovic, aprovechó los cuatro minutos residuales para hacer estallar el Bernabéu. Controló en la izquierda, se fue al área, esperó la llegada de compañeros y sorprendio a Ter Stegen. La grada, tantos años sometida por las correrías de Messi, festejó como se merece el liderato blanco. El Barça dimitó en un segundo tiempo horrible y cedió el primer puesto con toda justicia. Las dudas toman ahora el puente aéreo.

El Valencia enterró sus males -al menos durante una semana- tras una sufrida victoria ante un Betis que se fue de Mestalla como llegó, aunque con la sensación de que dejó escapar una buena oportunidad para sumar, al menos, un punto. El equipo de Celades se reencontró con la victoria después de cinco partidos y vuelve a acercarse a los puestos de Champions. En medio de medidas preventivas excepcionales por el coronavirus Gameiro vacunó al equipo de Rubi, más cuestionado, con un buen gol y Parejo amplió la ventaja de forma decisiva. Después, Loren acortó distancias, pero cuando el tiempo añadido estaba a punto de cumplirse. Para evitar el riesgo de contagios tampoco hubo declaraciones del equipo local ni antes ni después del partido, ni siquiera los jugadores no convocados ocuparon los sitios habituales en el palco. La grada, eso sí, aprovechó la victoria para mostrar su descontento con la propiedad, con gritos de “Anil [Murthy, el presidente] canalla, fuera de Mestalla” y “Peter [Lim, el dueño] vete ya” .

El partido había arrancado tan extraño como la tarde, con un viento molesto a ras de césped y dos equipos taciturnos por sus últimos resultados. En situaciones así, lo primero que aflora es el miedo a perder. Y después, los errores. Parejo encadenó dos -uno en cada área- que activaron los murmullos en la grada y las protestas latentes de una afición desencantada por los resultados del equipo fuera casa. El malestar hizo aflorar cánticos contra el presidente y contra el máximo accionista y el Betis, con varios exvalencianistas como Canales, Joaquín y Guardado, entendió que la impaciencia de Mestalla podría convertirse en su mejor aliado.

Las dudas, sin embargo, no enterraron la calidad y el partido ofreció momentos espectaculares. Gayá, al que no lo frena ni una lesión en el muslo derecho, envió una volea al travesaño y casi sorprende a Joel en un disparo lejano al final de la primera parte. Joaquín también intentó sorprender a Cillessen en un saque de falta lateral al primer palo. El meta holandés volvió a la titularidad y se le notaron los 84 días de ausencia con el balón en los pies y en alguna salida fallida.

El Betis pudo dinamitar el partido en más de una ocasión. Especialmente en el minuto 36 cuando Wass agarró a Borja Iglesias dentro del área y el árbitro no consideró penalti. En directo y en la repetición pareció falta. Más clara fue la de Fekir recién comenzada la segunda parte. Fekir estrelló en el travesaño un disparo con la izquierda desde la frontal del área y Mestalla empezaba a temerse lo peor.

El Valencia trataba de recomponerse en ataque tras el cambio de Maxi por Guedes. Y el extremo portugués, a trompicones, reactivó a su equipo. Suyo fue el pase a Gameiro que dio origen al gol del delantero francés, al que no llegó a bloquear Sidnei. Con el 1-0 el Betis adelantó aún más las líneas y el Valencia lo esperó para rematarlo al contragolpe.

Parejo aprovechó los huecos dentro del área para poner el 2-0. Loren salió para marcar el 2-1, pero era demasiado tarde para reaccionar.

Para el Espanyol sería un drama el descenso. Para el Atlético sería un drama caerse de la Champions. Los equipos lo sufrirían por lo deportivo, los clubes lo sufrirían por lo económico. Ambos necesitan sumar de tres en tres, porque además los rivales directos aprietan, así que ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos: ni para ti ni para mí. Tablas… y tan descontentos. Porque un punto se antoja escaso para huir de la quema. Porque un punto se antoja escaso para mantenerse arriba. Pero es lo que hay, al menos en este caso. Savic en propia puerta primero, Saúl en puerta ajena después. A seguir remando.

El que se equivoca es Lodi, efectivamente, que sale a por Javi López y concede a su espalda un latifundio para Wu Lei. El que no se equivoca es Carrasco, claro, porque no está ni se le espera. El lateral brasileño, abandonado por su compañero, topó con una encerrona, dos contra uno, y tomó la peor de las decisiones. El futbolista chino agradeció la desatención para ponerla desde línea de fondo y, en el colmo de los males rojiblancos, Savic cumplió con su extraña costumbre de hacerse goles en propia puerta con lo que se supone afán por evitar el de un Raúl de Tomás al que en todo caso ya había superado la pelota.

Fue la única vez que pasó en esos primeros 45 minutos, lo de que el punta local no acertara, porque por lo demás el de las iniciales ofreció un curso de movimientos, indetectable en muchos casos, imparable en otros, con el que trajo en jaque a la zaga rival. Su aportación a la diana tuvo más que ver con el simple hecho de arrastrar al central montenegrino, pero en todo caso así se descorchó un partido que había dejado un arranque fulgurante, en el que Correa y Wu Lei merodearon a balón parado, y un tramo valle a la espera de que pasara lo que tuviera que pasar, en este caso una diana que Cornellà festejó como si le fuera la vida en ello, más que nada porque le va la vida en ello.

Respecto al manejo del mediocampo visitante en el tramo inmediatamente posterior, valga apenas una acción: sobre la media hora el colegiado paró el juego para que se atendiera a Víctor Sánchez, de modo que después lo reanudó con lo que antes era bote neutral y ahora simulación para entregar el balón al que ya lo tuviera. Total, que se lo dio a Saúl. El 8 del Atlético, presionado por nadie y en arrebato de generosidad, regaló la pelota al Espanyol con pase vertical a ninguna parte. Sin él y sin Thomas, con poco Koke, el Atlético no encontraba una sola vez a los de arriba. Morata, por cierto, anda definitivamente preso de la melancolía. Y sin Cavani que valga. La comparación entre arietes resultaba dolorosa ahí.

La inercia del gol pudo incluso traer otros dos. No merecía otra suerte la maravilla que sacó desde lejos Víctor Sánchez, apenas desviada al larguero por la sobrenatural manopla de Oblak, y tampoco anduvo demasiado lejos Embarba con una falta que también obligó al meta esloveno. Lamentaría el Espanyol no ampliar distancia ahí, porque lo que tanto había costado se diluyó en apenas un minuto después de la reanudación: cosa de Saúl, el mismo al que se aludió en el párrafo anterior, y de la volea que dibujó tras rechazar la defensa perica una falta lateral. Ya se sabe que el muchacho no hace goles sin estética, ya se sabe también que tiene mucha más llegada que construcción.

Acusó el golpe la tropa de Abelardo, durante 20 minutos ninguneada por el toque visitante más allá de que apenas derivara en otra ocasión, ésa en la que Morata se puso a bailar con un poste sin atender al hecho de que el balón no había superado aún ni de hecho iba a superar la línea de gol. Simeone movió todas sus piezas antes de que Pitu moviera una sola, alterando su frente de ataque, pero tampoco puede decirse que el Atlético saliera especialmente beneficiado por la irrupción sucesiva de Joao Félix, Diego Costa y Vitolo.

Para cuando el Espanyol envidó con lo suyo, Calleri, Melendo y Pedrosa, el litigio se había vuelto a nivelar, estado del que ya no lo sacarían ni los cabezazos postreros de Bernardo, por muy malas intenciones que llevaran, ni el dominio de la pelota visitante, por escasa mala intención que mostrara. Empatando perdían todos, así que no hubo otra que empatar y esperar tiempos mejores. Y que lleguen cuanto antes, a poder ser.

Es imposible que el Sevilla tenga una mañana tranquila, de esas donde no se te indigesta la tostada y el café, en ese rato previo a la cerveza del domingo. Un partido que debía despejar las dudas del aficionado o acrecentarlas, después de lo vivido el jueves ante el Cluj y el sufrimiento del pase a octavos de la Europa League. El 2-0 al descanso calmó el estado prebélico de una grada que no comulga en exceso con su entrenador. Sin embargo, el equipo nervionense se mete solito en los líos. Se dejó ir con uno más sobre la hierba y Osasuna igualó en dos jugadas aisaladas, con los locales atenazados por un miedo irreal. Caos en un Sevilla que detesta jugar como local. Y una grada que no aguanta más a su entrenador. Un gol de En-Nesyri, en los ocho de alargue tras dos intervenciones del VAR, hizo que el estadio se viniese abajo. Rabia. Emoción. Y Lopetegui que respira. Muy mucho.

El equipo navarro, como otros muchos, aprovechó ese miedo del jugador del Sevilla a jugar delante de su gente. El conjunto local no ganaba desde hacía mes y medio en su estadio. Y eso que jugaron muchos minutos con 10 los de Arrasate. Hizo dos goles con uno menos e incluso acarició el tercero. Una victoria para que Lopetegui respire y siga trabajando. Los resultados mandan. Osasuna sigue en mala dinámica pese a su triunfo en San Mamés, con cuatro derrotas en los últimos cinco partidos.

Estaba el vasco como loco con la vuelta de Óliver Torres, su centrocampista más desequilibrante en estos momentos. Su lesión acompañó pésimos partidos del Sevilla, aunque también estuvo presente en el naufragio de Anduva. Un robo del cacereño propició el primer gol. Robo, carrera hasta la frontal con el balón controlado y pase a En-Nesyri, quien se perfiló para anotar su primer gol en Nervión.

Ni con esas, sin embargo, se relajó el aficionado. Salidas de balón con muchos toques dentro del área, runrún y miedo a que la historia se repitiese en Nervión. Osasuna dio un paso al frente en la presión, aunque no hizo que un nervioso Bono (tras su error en Europa) tuviese que trabajar.

Antes del descaso sí que llegó ese tanto tan deseado. Ocampos había avisado con una jugada aislada con una vaselina que se le marchó alta tras un sensacional control en un pase largo de Navas. El argentino no desperdició en el alargue del primer periodo un saque de esquina botado por Óliver, otra vez el 21, y remate del goleador sevillista en el primer palo cruzando su cabezazo.

Osasuna salió en el segundo periodo con una marcha más, tratando de meterse en el encuentro. Arnaiz tuvo un disparo desde la frontal que se marchó por poco. Este escenario duró poco. Sergio Herrera tocó con la mano un balón fuera del área cuando se marchaba Ocampos hacia la portería. Del Cerro Grande tuvo que revisarla en el VAR. Tarjeta roja.

Y estas situaciones no las controla bien el Sevilla. Más bien todo lo contrario. El Sevilla pensaba que estaba todo acabado. Y nada más lejos de la realidad. Osasuna acortó distancias gracias a un remate de Aridane en una jugada de estrategia sacada brillantemente por Roberto Torres.

Regresaba el miedo al Sánchez-Pizjuán. Nervios, inseguridad y caos generalizado en un Sevilla. Y encima Escudero tocó con las manos encima de la línea el balón con la mano. Del Cerro Grande fue al VAR.

Penalti. Roberto Torres engañó a Bono. La grada estallaba contra su entrenador, que tiene al equipo con unos nervios incontrolables como local. Un cuarto de hora para intentar buscar el Sevilla una victoria redentora y Osasuna pescar en el río revuelto de Nervión.

Ocho de alargue para tratar de encontrar el gol a la heroica. Y ese papel de héroe lo agarró En-Nesyri, quien ha igualado con de Jong con tres goles en Liga con la camiseta del Sevilla. Un balón que lo introdujo desde el área pequeña tras una dejada de Koundé en un balón lateral. El Sánchez-Pizjuán explotaba. Julen respiraba.

Uno de esos goles para cambiar dinámicas. Dos victorias consecutivas en LaLiga para seguir en Champions, mientras que Osasuna se marcha con la sensación de haber remado demasiado para morir en la orilla.

Un doblete de Kylian Mbappé (74 y 90+1) y los goles de Pablo Sarabia (3) y Mauro Icardi (76) sirvieron al PSG (1º) para firmar una goleada (4-0) ante el Dijon (17º), este sábado en la 27ª jornada, en un duelo en el que se lesionó Ángel Di María.

El argentino tuvo que ser sustituido en el minuto 17 debido a dolores en el muslo derecho. Durante unos minutos, el ‘Fideo’ se había estado llevando la mano a la parte posterior de su músculo.

Su cambio suscita preocupación, especialmente ante la cercanía del importante partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, el 11 de marzo ante el Borussia Dortmund, en el que los parisinos deben intentar remontar el 2-1 adverso de la ida.

Antes ya había abierto el marcador Sarabia, acertado con el gol en este tramo de la temporada, al aprovechar un tiro lejano del brasileño Marquinhos.

Sin Neymar, sancionado por su expulsión, ni Di María tras su sustitución, el PSG se mostró falto de inspiración y eficacia, hasta que apareció Mbappé, que con su doblete alcanza los 18 tantos en Ligue 1. 

En un momento en el que Edinson Cavani le ha ‘robado’ la titularidad, aprovechó su oportunidad Icardi, al marcar cinco minutos después de entrar en el campo tras una asistencia de Mbappé. 

Antes el ‘Matador’ uruguayo se había mostrado fallón (35 y 60). La carrera por ser titular ante el Dortmund en casa se relanza entre los dos arietes sudamericanos.

Con su triunfo el PSG se sitúa con 13 puntos de ventaja sobre el Marsella (2º), que el viernes hizo los deberes al vencer 3-2 al Nimes (18º) con un triplete del argentino Dario Benedetto.

El partido en el Parque de los Príncipes estuvo también marcado por las medidas para frenar el coronavirus: zona mixta anulada, prohibición de apretón de manos entre jugadores y entrada al estadio de los futbolistas lejos de los aficionados.

El Rennes se aseguró acabar la jornada en el podio, independientemente del resultado del Lille del domingo, tras imponerse 2-0 al colista Toulouse, que camina hacia la Ligue 2 tras sumar ya 705 minutos sin marcar.

Tampoco sumó ningún punto el Amiens, penúltimo clasificado, al perder 1-0 en casa ante el Mest (15º), que se aleja así de la zona de peligro y se coloca a tres puntos del Brest (14ª), que cayó ante el Angers (12º), también 1-0.

El Montpellier (5º) goleó 3-0 al Estrasburgo (8º) e iguala a puntos (40) con el Mónaco (6º), que no pasó del empate a un gol en su estadio ante el Reims (7º).

Lerma marca en el empate de Bournemouth ante Chelsea

Bournemouth comenzó perdiendo y al minuto 54′ apareció Jefferson Lerma para marcar el empate parcial.  Marcos Alonso salvó al Chelsea.

El colombiano llegó a su tercer gol con los Cherries desde que fichó por el club en 2018. Lerma estaba en duda para el partido de este sábado, pero logró recuperarse de su problema en la espalda y Eddie Howe no dudó en incluirlo nuevamente en el XI titular después de haber estado ausente durante dos fechas por acumulación de amarillas. Bournemouth se repuso del marcador en contra en tres minutos, pero a cinco del final cedió el empate.

Bournemouth que venía de perder dos partidos consecutivos y con este empate evitaría por una jornada volver a la zona de descenso. El equipo de Jefferson Lerma sufrió en el primer tiempo, pero reaccionó en el segundo para darle vuelta al marcador en tres minutos, gracias a los goles de Jefferson Lerma (54′) y Joshua King (57′). Sin embargo, no le alcanzó para quedarse con los tres puntos tras el gol de Marcos Alonso (85′).

Viveza de Lerma para el gol

A los 54′ llegó el tiro de esquina para el Bournemouth que arrancó el segundo tiempo con sus líneas más adelantadas para buscar el empate y después de una pelota quita lo consiguió. El cobro fue de Fraiser desde el costado occidental y el colombiano se anticipó a su marcador Kovacic para correr hacia el primer palo y ganarle el salto para vencer de cabeza a Caballero.

Con este gol, Lerma se convierte en el cuarto colombiano en marcarle al Chelsea por Premier League. Faustino Asprilla (1997), Hugo Rodallega (2009) y Hamilton Ricard (2000). Además, completó 53 partidos por Premier desde su llegada y sus dos goles anteriores los había marcado ante Crystal Palace y Newcastle, en ninguno de los juegos que anotó su equipo ganó.

Salió muy tocado el Liverpool de su visita hace casi dos semanas al Metropolitano y así se está viendo en sus partidos de Premier League. Si en la última jornada superó con muchos problemas al West Ham, en esta ocasión perdió su imbatibilidad con total merecimiento en el campeonato inglés. Obviamente, no se le va a escapar el título porque la ventaja con el City es más que considerable, pero los de Klopp no parecen estar en el mejor momento a falta de poco más de una semana para recibir al Atlético en Anfield.

Los Reds visitaron Vicarage Road para disputar un partido que quedó marcado por la grave lesión de Gerard Deulofeu. El español estaba siendo uno de los más destacados de los suyos gracias a su velocidad e internadas por la derecha tras un mal apoyo en una acción con Van Dijk, se vio obligado a abandonar el campo en camilla por unos problemas en la rodilla.

Liverpool’s Egyptian midfielder Mohamed Salah reacts after Watford’s Senegalese midfielder Ismaila Sarr scores his team’s second goal during the English Premier League football match between Watford and Liverpool at Vicarage Road Stadium in Watford, north of London on February 29, 2020. (Photo by Justin TALLIS / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE. No use with unauthorized audio, video, data, fixture lists, club/league logos or ‘live’ services. Online in-match use limited to 120 images. An additional 40 images may be used in extra time. No video emulation. Social media in-match use limited to 120 images. An additional 40 images may be used in extra time. No use in betting publications, games or single club/league/player publications. /

Superado el ‘shock’ que produjo todo lo ocurrido con el catalán, el Watford trató de centrarse en un encuentro vital para sus intereses. Instalado en la parte baja de la tabla, ganar al líder era fundamental para salir de la zona roja y con Sarr, todo fue más fácil. El punta y las ocasiones que tuvo las mandó al fondo de la portería defendida por Alisson.

Antes de las jugadas decisivas es digno destacar lo irreconocible que está el Liverpool. Sin Henderson en la zona de máquinas por lesión pero con el tridente ofensivo que forman Salah, Firmino y Mané, el ‘Pool‘ no supo como superar una ordenada y poblada zaga del Watford.

Los locales se arroparon, juntaron líneas y evitaron cualquier combinación de su rival cerca de los dominios de un Foster que tampoco tuvo trabajo a pesar de tener enfrente al ataque más peligroso del continente.

Las avispas supieron esperar su momento y tras sacar del partido al Liverpool, aprovecharon en la segunda mitad para golear a un equipo que no recibía tres goles desde, más allá de la derrota ante el Aston Villa en EFL Cup cuando jugaron con canteranos y suplentes, el mes de octubre cuando ganaron 4-3 al RB Salzburgo.

Para empezar el camino hasta la victoria, Doucouré aprovechó algo poco habitual. La zaga del Liverpool se durmió, Fabinho no estuvo atento tras un balón colgado a su área desde un saque de córner, Van Dijk no mostró su contundencia habitual y finalmente, el francés jugó con Sarr que no falló en el área pequeña.

El senegalés comenzó con la acción narrada un festival goleador que continuó con una perfecta definición ante Alisson. Una vez más, Lovren y Van Dijk se despistaron y dejaron al punta africano sólo ante el meta visitante. No perdonó Sarr y tras picar el esférico con mucha clase, puso el segundo.

Pese a contar con sus mejores jugadores sobre el verde, no reaccionaba el Liverpool y todavía estaba más cerca el tercer tanto local que el primero de los de Klopp. Faltaba intensidad, movilidad y la ambición que lleva mostrando el equipo durante los últimos años. Este cóctel fue explosivo para el líder de la Premier y el Watford todavía pudo anotar un tercer tanto. Deeney aprovechó una mala salida de Alisson y llevó el delirio a una grada que se llevó la mayor alegría de una campaña más que complicada para ellos.

Un increíble error de David de Gea permitió que el Everton abriera el marcador ante el Manchester United, aunque finalmente los ‘Red Devis’ rescataron el empate (1-1) en casa del conjunto dirigido por Carlo Ancelotti, un punto que les sabe a poco ya que no pudieron aprovechar el empate del Chelsea ante el Bournemouth para escalar peldaños y acercarse a la Champions.

El meta español se confió en el despeje y su pelotazo pegó en Calvert-Lewin colándose en la portería visitante. Desde la llegada de Carlo Ancelotti, nadie suma más tantos (ocho) que el punta inglés. Un fallo que ‘equilibró’ Bruno Fernandes. El medio portugués ha caído de pie en Old Trafford. Firmó el 1-1 con un chut lejano antes del descanso. En cuatro partidos de Premier, suma dos tantos y dos asistencias. Lleva tres jornadas fabricando dianas en la Liga inglesa.

Fernandes lleva tres partidos (Watford, Brujas y Everton) anotando de forma consecutiva. El luso dio al United un punto que casi se convierte en tres si no llega a ser por Pickford. El meta del Everton bloqueó los tiros del ex del Sporting y de Ighalo en el último minuto. ¡Y pudieron irse de vacío de Liverpool! De Gea hizo un paradón salvador… que luego terminó en tanto de Calvert-Lewin que fue invalidado por el VAR por fuera de juego posicional de Sigurdsson. Un final con polémica en el que Carlo Ancelotti vio la roja. El United sigue quinto y a tres puntos de la zona Champions.

El temporadón de la Lazio no tiene límites: ganó la ‘Supercoppa’ a la Juventus (1-3), encadenó 11 victorias consecutivas en Liga (récord histórico del club) y ahora se ha colocado líder provisional de la Serie A por primera vez en la temporada.

La suspensión del Juventus-Inter y su ‘tempranera’ victoria sobre el Bolonia (2-0) gracias a los goles de los exsevillistas Luis Alberto (18′) y Joaquín Correa (21′) selló el liderato. Las ‘Águilas’ (62 puntos) aventajan en dos puntos a la Juve (tiene un partido menos) y en ocho al Inter (acumula dos partidos pendientes).

Simone Inzaghi, fiel al 3-5-2, dio entrada en el once a sus tres españoles: Patric como central, Luis Alberto de interior y Jony como carrilero izquierdo.

Luis Alberto, precisamente, fue el gran protagonista del partido. El internacional español abrió la lata a los 18′. Esta vez se cambiaron los papeles. Immobile cedió a la frontal del área y Luis Alberto marcó con un tiro raso con la diestra.

El Bolonia rozó el 1-1. Lo evitó Strakosha con un paradón a bocajarro a Soriano. Acto seguido, llegó el 2-0, con Luis Alberto en su habitual rol de asistente: sirvió al hueco para el ‘Tucu’ Correa y el argentino marcó con un tiro que tocó en Danilo antes de entrar y despistó a Skorupski.

Los números de Luis Alberto no dejan de crecer: suma cinco goles y 14 asistencias entre todas las competiciones. Correa, por su parte, registra ocho dianas y cuatro pases de gol.

El Bota de Oro Immobile no marcó

Esta vez, Immobile asistió… pero no marcó. A punto estuvo de hacerlo con una gran galopada individual en el 62′ que acabó en una vaselina que salió fuera por poco.

Se tendrá que conformar, por ahora, con los 27 goles que le acreditan como Bota de Oro. Simone Inzaghi, de hecho, demostró que va en serio a por un ‘Scudetto’ que no gana desde la 1999-00. La prueba es que sustituyó a tres de sus principales puntales: Luis Alberto (61′), Cataldi (75′) e Immobile (84′).

El Bolonia de Mihajlovic, en cualquier caso, dejó buena imagen. Plantó cara y vio cómo le anulaban dos goles en el segundo tiempo. El VAR decretó mano de Denswil en el 53′ y anuló por fuera de juego el gol de Tomiyashu en el 67′.

Buen partido del Napoli, rival del Barça en la Champions League, para derrotar con suficiencia a un discreto Torino, aunque una vez más, el mexicano, Hirving ‘Chucky’ Lozano, fue borrado por Gattuso.

El Napoli hizo algunos cambios con respecto a su habitual once. Hysaj sustituyó a Mario Rui en el lateral izquierdo; Lobotka dio descanso al alemán Diego Demme; y en ataque, Callejón y Mertens se quedaron en el banquillo para darle bola a Politano, fichado en enero, y Milik.

El triunfo se fraguó con un dominio claro en la primera parte, confirmado con un gol de cabeza del griego Manolas a saque de falta del napolitano Lorenzo Insigne. Este primer acto fue jugado a placer ante un Torino que apenas inquietó en juego o en ocasiones.

En la segunda parte, no pasaron grandes cosas, dentro del dominio del Nápoles, y Sirigu, meta del ‘Toro’, fue el que evitó algún gol más local, como en un disparo de Di Lorenzo en el 72′.

En general, el equipo partenopeo hizo un buen encuentro, sin pasar apuros y con una solidez típica de esta etapa de Gattuso que, sin ser brillante, sí es más sólida y estable que la anterior de Carlo Ancelotti, en la que los conflictos acrecentaron la crisis dentro del campo.

Con el tiempo muy avanzado, un nuevo servicio desde la izquierda de Mertens, que salió, fue aprovechado por sorpresa por el lateral derecho, Di Lorenzo, para poner la tranquilidad en el marcador. Una tranquilidad sólo alterada en tiempo de descuento por el tanto de Simone Edera (2-1). Fue apenas un espejismo.

Con este triunfo, el Napoli se mete como sexto de la tabla, a seis puntos del Atalanta, que es el que marca la Champions, si bien los de Bérgamo tienen dos partidos menos.

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Hola mi gent blaugrana. Mi nombre es Oscar Caballero Miranda. Industrialista desde 1990, Barcelonista desde que Rivaldo jugaba, seguidor de la Manschaft alemana(por eso mi nick es Bismarck) . Considero a Lionel Messi el mejor futbolista que he visto, y siempre estoy abierto a debatir con respeto. Un saludo culé!

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