Opinión: Hasta Maradona se durmió

Xavier Bosch Periodista

Xavier Bosch

Gatusso, como entrenador del Nápoles, no había empatado ninguno de sus 13 encuentros. Setién, como entrenador del Barça, no había empatado ninguno de sus 9 encuentros. Estaba cantado como acabaría el encuentro. Dos dudas quedaban por resolver: a cuantos goles, si los había, y la forma como se produciría el empate. Ambas respuestas se responden de la peor manera. Sin fútbol, sin espectáculo, sin ritmo, sin ocasiones de gol. Los culpables de tanto tedio, que incluso debió dormir a Maradona ante la pantalla, fueron los entrenadores. El italiano montó un catenaccio de tomo y lomo y esperó que sonase la flauta en un contragolpe, un robo o un rebote. Pasaron las tres cosas en el gol de Mertens. Eso sí, el Nápoles había estudiado mucho el juego interior del Barça y supo tapar los espacios por dentro y anuló a Messi. No sé si es el ADN del Nápoles, este fútbol tan rácano, pero pareció que esa afición que en otro tiempo flipaba con Maradona ahora aplaude un ejercicio de sadomasoquismo defensivo como el de ayer. Por lo que al Barça se refiere, el debut de Quique Setién en la Champions fue muy raro. Por dos motivos, por haber dicho en la víspera que el Barça sería valiente y no lo fue, y por colocar a Arturo Vidal de falso extremo derecho. Como mínimo colocado en la izquierda como ante el Eibar, el chileno puede centrarse con la pierna buena, lo de ayer no sólo creaba un embudo en esa zona sino que tapaba las posibles subidas de Semedo, el único jugador del equipo que –Messi al margen, claro- intenta el uno contra uno y tiene desequilibrio. El Barça no tuvo profundidad, ni creatividad, ni una idea para dañar el autocar napolitano. El partido fue, de nuevo, 90 minutos de balonmano sin saber como penetrar, pasándose el balón por el perímetro. El Nápoles no tuvo ni que hacer falta para defender (sólo 7 en todo el encuentro). Incluso De Jong parecía que tenía prohibido jugarse el uno contra uno. Mucha circulación de balón pero sumamente leche y sin mala intención. Sólo en la jugada del gol se rompió la ultradefensa casera. Busquets, Semedo, Griezmann y un gol que vale oro. Cómo se preveía, fue mucho mejor la previa del partido (que si la mística de San Paolo, que si Maradona) que el encuentro en sí. En la ciudad de la pizza, la empanada fue importante.

Me ha gustado

Braithwaite empieza con buen pie

Hay campañas que cuajan y otras que no. La de lapidar a Martin Braithwaite antes de debutar en el Barça no ha tenido éxito. Cuando salió a calentar por la banda, en el minuto 14 del segundo tiempo, ya tuvo una buena ovación del sector de tribuna, el más cercano al jugador. El danés correspondió con un agradecido aplauso a la afición. Cuando entró al campo en lugar de Griezmann, el recibimiento fue unánime, como si entrase al terreno de juego un guerrero carismático. Los dos primeros balones que se llevó, con velocidad y verticalidad, fue muy jaleado. Sin ironía, sin cachondeo. No se produjo el efecto Amunike. Empezar con buen pie en el Camp Nou es básico para ponerse la gente en el bolsillo. Y Braithwaite con sus desmarques y su buen tino dentro del área participó en los dos últimos goles del Barça. Es nórdico y llega como revulsivo, pero no es un Larsson. Este no llega al Camp Nou al final de su carrera y, seguramente, tiene menos gol y menos nombre… pero puede ser muy útil para ganar una Liga que se ha puesto a tiro: Luego tendremos un buen 9 suplente para los próximos cuatro años. Ojo: acarrea tres amarillas del Leganés y, por lo tanto, está a dos amonestaciones de la suspensión en la Liga.

No me ha gustado

Con Coutinho se repite la historia

Llegó en enero al Barça. Venía como una moto, tenía ilusión, ganas de agradar y una buena condición física gracias a los entrenos con Klopp. Su primera media temporada fue buena, según las expectativas. Por goles y por rendimiento ayudó a ganar el doblete. Su segunda temporada fue mucho peor. Robert le había fichado para jugar de Iniesta, Valverde le ponía de Neymar y su posición natural estaba ocupada por Leo Messi. En lugar de apretar los dientes, el brasileño se fue diluyendo. Con una gran ficha y un contrato largo, el Barça tenía un problema con el fichaje más caro de su historia. La cesión al Bayern fue una buena solución para todos. El Barça se ahorraba la ficha, ingresaba un dinero por la cesión y ponía al brasileño en el escaparate. Con un fútbol distinto al ADN del Bayern, Coutinho empezó poniéndose la gente en el bolsillo. Sus disparos de rosca –que son su mejor virtud- gustaban en el Allianz, sus asistencias eran bien recibidas por un Lewandowskie en racha… Pero poco a poco, el mismo patrón: el jugador se ha ido apagando, ha desparecido del once titular y hasta Rummenigge le critica abiertamente. Si el Barça pensaba venderlo por 80 millones al Bayen, no va a colar. Será cuestión de malvenderlo a la Premier. El United y el Chelsea pueden picar.

MALA LECHE

1. Cuando Piqué dice que “en los últimos años los resultados han aguantado el Club”, ¿a cuantos años se refiere? ¿A los 120 últimos?

2. ¿Por qué se ha hablado tanto del diminuto escudo del Madrid pegado ante el palco del Barça y nada de la invasión de adhesivos de “Barto dimissió” con la cara del presidente, pegados en los pasamanos de las escaleras del interior del Camp Nou?

3. ¿Se imaginan la que se habría montado si un fichaje del Barça celebrase un gol en la cara de un portero rival como hizo Rodrygo con el guardameta del San Sebastián de los Reyes?

Tomado de:https://www.mundodeportivo.com/opinion/20200226/473791007995/hasta-maradona-se-durmio.html

Sobre Bismarck 11513 artículos
Hola mi gent blaugrana. Mi nombre es Oscar Caballero Miranda. Industrialista desde 1990, Barcelonista desde que Rivaldo jugaba, seguidor de la Manschaft alemana(por eso mi nick es Bismarck) . Considero a Lionel Messi el mejor futbolista que he visto, y siempre estoy abierto a debatir con respeto. Un saludo culé!

2 comentarios

  1. Al unico equipo en el mundo que se le pide que gane y que juegue bien, y que siempre tiene que golear se llama barcelona. señal que somos los mas envidiados, y nuestra grandeza nadie la va a empañar.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*