Opinión: Las malas formas…

Opinión: Las malas formas.

Hola gent blaugrana. Comenzamos una nueva contienda a partir de la despedida, deslucida o no, pero justamente necesaria, de Ernesto Valverde. No voy a mostrar datos estadísticos sobre su paso por la entidad blaugrana. Ya han sido bastante ilustradores Bismarck y Chapete en sus brillantes artículos. Voy a exponer mi criterio, mi punto de vista. Una perspectiva tan mía como de muchos otros, seguro estoy. Y prometo esta vez reparar en sarcasmo y emociones para ser un poco más coherente y justo.

Los primeros vestigios de duda y sorpresa sobre el Txingurri no aparecieron tras el empate ante el eterno rival, ese “baño” insospechado de fútbol; o tras el empate torpe en el derbi catalán ante el Espanyol, como tampoco después del increíble batacazo en semifinales de Supercopa de España frente a un Atlético de Madrid férreo y bregador y un Cholo Simeone con mucho escroto y convicción. La verdadera primera sorpresa fue traerle al banquillo, y las dudas existieron siempre, de principio a fin, convertidas luego en certeza para muchos después de aquella noche que llevó a Manolas a superar a toda la Liga de la Justicia, los Avengers y cuanto épico muñeco se haya inventado Stan Lee. Pero razonablemente se decidió otorgar confianza y esperar. Esperamos Anfield, y seguimos esperando. Esperamos Jeddah… Claro, nos guardamos algunos títulos en el transcurso para decorar las vitrinas del Camp Nou, y por supuesto que son valiosos, valiosísimos, por mucho que otros los demeriten, pero lo que no es muy difícil descifrar es que el sentimiento que dejaron aquellas indelebles puestas en escena, es tan amargo y nefasto que supera el éxito de cualquier conquista. Al día de hoy nadie puede decir, por más que se ilustre el palmarés de Valverde, que su bagaje positivo ha sido más significativo, al menos emocionalmente, que esta sensación ambígua de malestar y desazón. Todo ello sin mencionar que su trayectoria fue en una sola dirección, declinando hacia el punto de encuentro con un humillante “nadaplete”. Liga y Copa en la primera temporada; solo la Liga en su segundo curso; no era difícil suponer que , con el sabor que llevaba esta limonada, a la postre tomaríamos agua sin azúcar y sin limón.

Toda la afición azulgrana pedía a gritos la destitución de Ernesto Valverde. Muchos desde Roma. Se sumaron muchos más tras Anfield. Para esta fecha, todos. No creo que hubiese un solo aficionado culé que otorgara confianza al ex entrenador. Es más, escribiendo pura efusividad, si le hubiesen dado la oportunidad al universo barcelonista, la cabeza del hormiga estubiese clavada en una estaca en el medio del Camp Nou, y se vendieran entradas para arrojarle piedras. Y entre esa multitud que visualiza mi loca imaginación surrealista incluyo muchos nombres importantes.

Felizmente la directiva obró para bien del club (y del mismísimo fútbol) y tomó la decisión más acertada de los últimos tiempos. Oferta a Xavi, sin previa consulta con el aun entrenador. Propuesta a Koeman, y finalmente arreglo contractual con Quique Setién. ¡Fin del holocausto! Rescisión de contrato a Ernesto Valverde y la noticia cubre todos los medios. Entonces llega la otra avalancha mediática, que no por cierta deja de ser absurda: el maltrato de la directiva al técnico destituido, las malas formas. Reitero: no por cierto deja de ser absurdo.

El fútbol actual es más negocio que deporte. Sea cual fuere la intención de Bartomeu al no acercarse al Txingurri mientras ya se negociaba con Xavi, no es un hecho como para ahora victimizar al vasco. Éste no sería ni tan ingenuo, ni tan ciego, ni tan tonto como para no estar al tanto de todo lo que estaba aconteciendo enrededor. Muchas figuras afirman que no prestan atención a los medios, pero vamos… por favor! Presumiblemente, como alude algún diario, el presi habría intentado que Ernie presentara su renuncia. Es muy lógico, pues volviendo al tema negocio, de ese modo se ahorraría unos cuantos reales. Desde el lado opuesto, ni por mucha vergüenza, aunque algunos lo han hecho, sería recomendable dimitir. Primero me pagas y luego me voy. Existe un contrato que así lo dicta. Grandes personalidades se pronunciaron para señalar el inadecuado manejo de la destitución de Ernesto Valverde. Rivaldo, después de asestarle un palo tras Jeddah, se pronunció en su favor por el mal trato. El respetable Don Andrés Iniesta. El ídolo de todos, Pep Guardiola, quien sufrió un trato un tanto peor de puro irrespeto. Entre otros. Y yo, que soy mediador del buen entendimiento, me pregunto: ¿cuál habría sido el modo más adecuado para despedir a Valverde?

Es lógico suponer que el técnico extremeño fuera consciente de su fracaso, y por ende de su inevitable porvenir. Aun cuando el FCBarcelona no se hubiera pronunciado desfavorablemente hacia su persona, a pesar de tantas calamidades y tanto agache. Sobre todo tanto agache. Valverde se puso en duda a sí mismo en Roma. No por la caida, eso lo sabemos todos. Bien pudo ser despedido a su regreso, y él lo sabía. Pero Bartomeu y compañía, e incluso parte de la afición apoyaron su permanencia y le regalaron un voto de confianza. Otra vez las cosas pintaban para festejo y eso hacía olvidar el pasado. Nadie creyó que fuera posible repetir el sufrimiento y la humillación. Pero el castillo de falsos sueños se derrumbó ante el asombro del mundo entero y la mirada del guionista principal agachado en una banda del terreno. Anfield era un calco casi exacto del descalabro en Italia. Ernesto Valverde debió ser destituido de inmediato, él lo esperaba. Pero Bartomeu y compañia, ya sin el apoyo de la afición, continuaron aprobando su continuidad; y otro voto de confianza. Cuando acabó la temporada, celebrar la conquista de la Liga no significaba mucho. A fin de cuentas habíamos venido prometiéndonos la orejona con la mejor orquesta del baile, y terminamos pisoteados y viendo bailar a otros. Y así, el máximo referente blaugrana quedó retratado, ya que había prometido a su afición traer la Champions ese año a casa. Ahora Jeddah; a mitad de temporada y con la disputa en Liga bastante igualada con el rival perpétuo, arrastrando más tropiezos que pasos firmes; si no es un calco perfecto, es más de lo mismo. Pero Bartomeu, el principal culpable de tanto desdeño, decidió no regalar mas votos de confianza. ¿Acaso alguien puede pensar que el Txingurri no esperaba esto?

Y no voy a hacer mención de su gestión en fichages y cesiones. Su menosprecio a algunos que pudieron quedarse y dar un aporte interesante u otros que pasaron desapercibidos. Del mismo modo que sembró a puro capricho en el once azulgrana a figuras que fueron poco menos que decorativas.

Messi se pronunció a su salida con una ética despedida. Al igual que otros. Pero cave entender que es solo eso: ética. ¿Alguien duda que la mitad de esa plantilla fuera consciente de la necesidad de sustituir al míster?

Visto lo visto, ¿cómo se despide a un empleado que ha desvirtuado a tu empresa? El señor presidente es el máximo responsable de estos continuos descalabros. El señor presidente y su elenco podían haber sido más discretos en las negociaciones. El señor presidente podía haber llamado a Valverde a sus oficinas y comunicarle la decisión de terminar su vínculo con el club, en mejores términos, con una palmadita en el hombro y deseándole bona sort. Y tal vez Ernie se habría marchado triste, pero no enojado. Y todos conformes, con el mejor feeling protocolar. Pero no, no se me hace raro que se haya actuado de manera tan poco diplomática. Se me habría hecho feo y raro que Xavi se marchara triste y enojado. Y que a Don Andrés no se le hubiese despedido por todo lo alto. En mi filosofía de vida he aprendido que usted recoge lo que siembra. Y ellos sí, ellos si merecieron buenas formas.

A Quique Setién, cuya ideología cruyffista y empatía hacia la filosofía culé deberá demostrar a partir de ya mismo; la más motivadora y esperanzadora confianza. En él ponemos la ilusión de que nos devuelva aquel Barcelona que enamoraba hasta al madridismo más senzato. El que le impregnaba dolores de parto a Tomás Roncero y le gastaba la mandíbula a Edu Aguirre. Que nos devuelva la identidad que, más que perdida, ha terminado como acabó Héctor después de ser arrastrado por el carro de Aquiles. A su vera cuenta con una excelente plantilla, una pulga biónica, una cabra indómita y el inigualable Lionel Messi, al que muchos quisieran entrenar. Además de la mejor institución formadora de futbolistas, la cantera blaugrana. No será fácil. Que ese sea su reto.

A Ernesto Valverde, un simple adios, gracias por el esfuerzo y el intento, y buena suerte en su futuro. Que encuentre su casa, pues ésta, la nuestra, no se concibió a su medida. Adeu i bona sort, Txingurri. Desde el respeto y con buenas formas.

¡Visca Barça!

M@ndy.

Sobre mandy69 10 artículos
Nacido en la ciudad de Holguín el 11 de octubre de 1984, libra y rata bajo la influencia del AIRE. Amante de las artes plásticas, obrador de pinceles y lápices de dibujo hasta algún paraje del lejano hastío. Enamorado del arte culinario abrazando la profesión. Devenido Técnico en Sistemas de Transmisión Eléctrica. Lector furtivo. Escritor demente y periodista por cuenta propia. Futbolista macabro por obra y gracia del balón. Culé por envenenamiento y pasión. Soñador empedernido, recolector de conocimientos varios, fotógrafo ocasional y coleccionista de muy buenos amigos.

2 comentarios

  1. Buen comentario bro, Valverde fue tremendo cara dura, debió irse después de la derrota de la Copa del Rey por vergüenza pero el tipo siguió y creo que ni perdiendo 10 a 0 iba a dimitir,cara de cemento es lo que es,saludos culés

  2. Pues será de todo el Txingurri, pero no es un jeta. Lo último que leí fue que orientó a su representante y abogado no cobrar al Barça el año y medio que le quedaba de contrato. Como técnico me decepcionó, pero como persona no tiene por qué ser igual.
    M@ndy

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