La Masia cumple 40 años: una escuela de vida

  • Nació el 20 de octubre de 1979 como la residencia del talento del Barça, pero fue muchísimo más allá
  • Núñez promocionó su creación para poner fin al modelo de las pensiones y tutelar una formación integral
  • La idea, nacida para paliar un déficit, fue pionera para otros clubs y clave para atraer a los canteranos
Reportaje para la portada del Libro 'Històries de la Masia', editado por Mundo Deportivo para Sant Jordi. Valdés, Pedraza, Guardiola, Amor, Iniesta y Puyol.
Reportaje para la portada del Libro ‘Històries de la Masia’, editado por Mundo Deportivo para Sant Jordi. Valdés, Pedraza, Guardiola, Amor, Iniesta y Puyol. (Foto – Claudio Chaves/MD)

A veces las grandes ideas surgen de planteamientos modestos. Tan modestos, que el origen de La Masia como residencia futbolística surgió de un reconocimiento de precariedad. Esa típica casa catalana de piedra conocida como Masia de Can Planes, levantada en 1702 y comprada por el FC Barcelona a sus antiguos dueños a mediados de los años 50 del siglo XX, la reinauguró el FC Barcelona, 277 años después de su edificación, como humilde hogar de jóvenes jugadores.

Fue el 20 de octubre de 1979, en la segunda de los 21 temporadas de mandato presidencial de Josep Lluís Núñez, quien enseguida identificó un déficit a su entender inaceptable para un club de la dimensión mundial del Barça: tener a los talentos incipientes sin familia en Barcelona desperdigados por diversas pensiones de la ciudad.

Desde que el pionero Hans Gamper tuvo a finales de los años 20 del Siglo XX la pionera ocurrencia de crear el fútbol base culé tratando de importar el estilo de juego que vio en el MTK del húngaro Ponzoni, hasta la actual Masia de Sant Joan Despí, hay una larga historia. El heredero de Ponzoni, Ramon Llorens, creó tras la Guerra Civil una red de cazatalentos, que con los años se llamaron ‘ojeadores’ y hoy tendrían el estatus de ‘scouters’. Así surgió la primera gran hornada de canteranos culés en los años 40-50 con los Ramallets, Basora, Biosca y compañía de referentes. En los años 60, la ampliación a toda Catalunya del ‘mercado’ del talento joven más allá del área metropolitana de Barcelona fue un paso más. El club hospedaba a sus diamantes en bruto sin residencia fija en Barcelona en pensiones como la del Padre Claret o la del Poble Sec, además de casas familiares, algunas de viudas que, a cambio de una compensación económica, daban techo, comida y limpiaban la ropa de los futbolistas. El embarazo de la hija del dueño de una de las pensiones provocó que una persecución, escopeta en mano, del canterano sospechoso de la furtiva paternidad, fuera el espaldarazo definitivo al proyecto de La Masia.

Núñez, que pocos meses antes había ganado las elecciones a la presidencia del Barça, se asesoró del universo de la cantera a través del directivo Jaume Amat, en un club en el que ya trabajaban figuras clave en la formación como los técnicos Oriol Tort o Jaume Olivé. Núñez tuvo claro que había que acelerar el proyecto de La Masia y acabar con la dispersión de las pensiones. En los 70, la llegada de Rinus Michels, ex técnico del Ajax tricampeón de Europa y seleccionador de la ‘Naranja mecánica’ de Johan Cruyff, fue el embrión del modelo de juego que hoy, casi medio siglo después, sigue guiando en la nueva Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí el ‘fútbol formativo’, lo que hasta hace unos años se llamaba ‘fútbol base’. En esa época, el radio de captación de jóvenes ya se había extendido a toda España. La Masia cambió el albergue de oficinas del club por el albergue de los aspirantes a figura del balón, que amanecían cada mañana con el imponente Camp Nou a escasos metros y estimulados por la cercanía de los jugadores del primer equipo entrenando en el pequeño campo colindante. Literas, comedor, sala de televisión y biblioteca recreaban la sensación de hogar, consolidada por la idea de tutela del club en torno a la formación integral de sus promesas, desde la escolarización a la nutrición.

No fue casual que fuera Guillermo Amor, un chico llegado desde Benidorm, quien sustituyera en un cambio simbólico al mismísimo Diego Maradona en el partido de inauguración del antiguo Miniestadi en 1982, la joya de la corona del fútbol de cantera que jubilaría el antiguo campo de Fabra i Coats. La Masia fue el mejor argumento que tuvo el Barça para convencer a los padres a ceder el tutelaje de sus hijos, muchos de ellos pretendidos por otros clubs, entre ellos el Real Madrid, durante bastantes años después aún sujeto al modelo de las pensiones. Eso permitió que, entre otros, Iván de la Peña o Andrés Iniesta vistieran de azulgrana. Los villancicos de Navidad, con Núñez y el directivo Josep Mussons de maestros de ceremonias, alimentaban ese espíritu familiar que marcó desde sus inicios La Masia.

El crecimiento del club propició también la ampliación de la captación del talento a todo el planeta, con Leo Messi de acierto histórico, que unido a Xavi Hernández e Iniesta dejó la foto más recordada de la historia de las canteras, el Balón de Oro 2010. La vieja y entrañable Masia se había quedado pequeña para las necesidades de la entidad. En 2000 se puso la primera piedra de la actual Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, bautizada como Joan Gamper. Pero esa es otra historia. O, mejor dicho, la continuación de la misma.

Tomado de:https://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20191018/471040602759/la-masia-cumple-40-anos-una-escuela-de-vida.html

Sobre Bismarck 6616 Artículos
Hola mi gent blaugrana. Mi nombre es Oscar Caballero Miranda. Industrialista desde 1990, Barcelonista desde que Rivaldo jugaba, seguidor de la Manschaft alemana(por eso mi nick es Bismarck) . Considero a Lionel Messi el mejor futbolista que he visto, y siempre estoy abierto a debatir con respeto. Un saludo culé!

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