¡Fumiguemos!

Visto lo visto, ya lo he visto todo. Así de simple. ¿Hasta cuándo seguiremos apostando por abrazar la esperanza, y nada más que la esperanza de volver a ser un Barça de verdad? ¿Hasta dónde pretendemos llegar en este barco sin timonel? Más allá de las necesidades obvias, no menos importantes, ¿no tenemos acaso la mayor y más razonable necesidad de fichar a la figura primera, primerísima de este equipo (o cualguier otro), y que no es delantero, centrocampista ni defensa? ¿No tenemos a estas alturas el convencimiento de que nos ha fallado el principal? Que no es árbitro, sino aquel que toma las decisiones importantes, el que planea, gestiona, calcula, dirige, organiza y gana, sí, también gana partidos sin tocar el balón. ¿Hasta dónde está dispuesto Bartomeu  ver a un Barcelona hundido para concretar lo inevitable?

No redundaré en mi posición sobre Valverde desde los inicios. Lo he dicho y escrito tanto que me agobia. Basta verlo al día de hoy. No tiene lógica: el Barça de Ernesto Valverde ha venido en detrimeno temporada por temporada. Y en la presente edición los augurios son tan nefastos que parecen broma.

Sin embargo, el Txingurri ha tenido bajo su mando las mejores plantillas del mundo. No lo digo yo, lo dicen todos. Me pregunto qué habrían hecho otros entrenadores como Guardiola, Klopp, Pochettino, Lucho, Tito, con un vestuario tan bien dotado, a pesar de alguna clara necesidad y algún que otro lastre. No hace falta tirar millones en fichajes estratosféricos, que a la postre se disuelven como el azúcar en el agua, o a lo sumo no son más que un negocio de imágen y poder. No hace falta que regrese Neymar. No hace falta matar a Busquets porque se equivoca. No hacía falta derle un trato de m… a Rakitic para engolosinar un trueque, el mismo Ivan Rakitic que rechazó la mejor oferta de su vida hace apenas un año para reafirmar su compromiso con el club donde es (o era) feliz, aceptando incluso competir por la titularidad con algún nuevo ingreso. Y se quedó, como si fuera un canterado amamantado y crecido en la Masía, más culé que muchos. No hacía falta desperdiciar a Coutinho, o echarlo a perder en nuestra casa. No hacía falta prescindir de Cucurella y pasar de la cantera, para traernos a Firpo y cual tal , seguir sin relevo ante la ausencia de Jordi (el no-eterno). No hacía falta que Takefusa Kubo, criado en Sant Joan Despí, fichara por el Madrid pudiendo regresar a Barcelona. Como dice Roldán de Orishas en uno de sus coros “no hace falta na’”. Tampoco hacía falta renovar al Txingurri.

Es que habría mucho por decir. Hasta Jordi Roura gestionó mejor y dirigió al Barcelona durante tres partidos cuando Tito Villanova agravó en su enfermedad, sin perder el hilo de lo que Tito había conseguido hasta el momento. ¡Qué disgusto me das Ernie, pero qué bien te agachas!

Esto es lo que es, y nada más. Lo que ha de ser hecho, sea: destituimos a Valverde o destituimos al Barça. Habrá que eliminar hormigas. Bartomeu, usted decide. ¿Fumigamos?

El Príncipe… ¿de qué? ¿de dónde?

Desde el momento primero que escuché el chanchullo del posible fichaje de Griezmann, abrí los ojos tan grande como uno de esos pesados animes que goza mi hermana, y me dije en voz alta esa línea repetitiva en el guión del Mauricio Colmenero de Aída: “¿¡Pero esto qué eeeeeeeeeeees!?” La primera razón que me cruzó por la cabeza fue Abi, que supuse querría plagar el Camp Nou de franceses. Tiene lógica, conocedor de sus coterráneos, quienes a su vez conquistaron el más reciente trono de los dioses del balompié. Pero en el fútbol no siempre dos más dos es igual a cuatro. Y lo siento por mi amigo Pepe, amante del croissant, pero es que este fiasco del “principado” se veía venir, porque Antoine es un buen jugador, quizás un gran jugador, pero no es figura para llenar un espacio tan ancho en Can Barça. Sigo sin escuchar su nombre en los partidos, porque sencillamente no aparece, no está en los partidos. Pero al Txingurri no se le podría ocurrir dejarle en la banca, porque a un fichaje que nos arrancó tantas monedas hay que ponerle a jugar sí o sí. Aunque cualquier juvenil de sangre culé lo haga mejor y le haya demostrado y recontra demostrado que puede transfundirle el genoma más perfecto de la ideología blaugrana al desencontrado principito. Se disfrazó de gracia frente al Villareal: marcó un bonito gol, y a la entrada de Ansu cargado de dinamita, lució cierta complicidad. Frente al Granada no lo vi jugar, no lo vi tocar, no lo vi… no, no lo vi. Ojalá en el futuro me tape la boca (como ya lo hizo Paulinho), y pueda yo (y deba) retractarme en un artículo lleno de merecidos elogios. Prometo emular lo mejor posible a Saint-Exupery.   

Lo malo se bota, se bota a matar…  

Siguamos en campaña de fumigación. Sirva esta invitación para recordar a aquel otro, el “elegido”, otro francés… Osmany… ¡Oh, perdón, se me ha pegado de Ángel Luis! Me refiero a Ousmane, Ousmane Dembélé. Por fin ¿se incorpora? al equipo tras su última rotura. Valverde le mete en el partido ante el submarino amarillo. Por enésima vez esperamos verle llegar al balón, driblear, hacer un recorte, burlar la defensa y concretar un buen pase que finalice con la grada de pie y enardecida; o mejor aun, después del recorte verle disparar de zurda, de derecha, de cabeza, con un garrote, con las manos, con lo que sea, pero que termine la jugada antes que… por enésima ves le vemos fallar el pase, darle la pelota al contrario, el contrario le quita el balón, corre hasta el fondo ganándole al defensa, se mete en el área y… pierde la pelota. ¡Qué nervios hay que tener para verte jugar mosquito! ¡Que ganas tengo de aplaudirte!

Y para humillar mi paciencia con tus infortunios entra en el juego ese, ese que tiene a toda europa clavándole el ojo, a toda la afición babeada, como aquella vez que una pulga pizó el terreno. Entra ese sin verguenza y te deja más retratado que la Gioconda. Las pide todas, las lucha todas, las gana todas, regatea, encara, dispara, GOLEA. Mientras el “mosquito” sigue disfrazado de promesa que no se acaba de cumplir.  

Bartomeu, si sales deja la llave al vecino. Ya es hora de fumigar Can Barça.

M@ndy Portelles. 

Nota en cuestión: Supongamos que finalmente dejamos marchar a Ernesto Valverde. ¿A qué técnico escogerías para sustituirle? Xavi no cuenta; sería apresurado, aunque no desmesurado.

Sobre mandy69 8 Artículos
Nacido en la ciudad de Holguín el 11 de octubre de 1984, libra y rata bajo la influencia del AIRE. Amante de las artes plásticas, obrador de pinceles y lápices de dibujo hasta algún paraje del lejano hastío. Enamorado del arte culinario abrazando la profesión. Devenido Técnico en Sistemas de Transmisión Eléctrica. Lector furtivo. Escritor demente y periodista por cuenta propia. Futbolista macabro por obra y gracia del balón. Culé por envenenamiento y pasión. Soñador empedernido, recolector de conocimientos varios, fotógrafo ocasional y coleccionista de muy buenos amigos.

4 Comentarios

  1. Buena esa mandy muy buen articulo lastima que Bartolomeu y MALVERDE no lo puedan leer, yo quisiera ver a mi BARCA de campeon de liga, copa, champions y todo lo que aparesca pero, pero, pero….. con el señor MALVERDE, veo muy lejos todas esas ganas…. veo algo feo al final del tunel, este año nada de nada y con el discurso de nuestro D1OS MESSIS ufff hay que verle de cerca no nos pase como con NEY, BARTOLOMEU FUMIGA Y PONTE PA LA COSA saludos y BISCA BARCA….

  2. ¿Dónde tiene que anotarse uno pa’ que le den la bazooka de echar humo?…¿O cualquier otra cosa pa’ “vapear” a “Eeeerny”?…aunque en la erradicación de Ousmane y Griezmann no quiero participar todavía…no hay que olvidar que estamos en plena “pretemporada”…si en noviembre seguimos igual entonces veremos a cuántos hay que eliminar en la ventana de invierno.

  3. Mandy con su claridad
    tiene toda la razón.
    Se pide fumigación,
    esa es la pura verdad.
    A la menor brevedad,
    pues ya la rabia nos muerde,
    como culé necesito
    que eliminen al Mosquito
    y prescindan de Valverde.

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