Una estrella que ilumina (y remata)

No sé si es un error colgarle la notoria  etiqueta de estrella, tan pronto, tan joven aún, con tanto camino o tanta cancha por recorrer. Suelen llamarle “perla”, pero visto lo visto a mí me sabe a poco. Sobre todo cuando le veo remolcar un buque que no es cualquier buque, que se llama FC Barcelona, y que otros más grandes, más hechos, más costosos, más curtidos en esto de hacer regates y meter goles, no son capaces de conseguir. Porque sí, me digan lo que me digan, en nuestra última puesta en escena, frente a un Valencia de mucho coraje, Ansu Fati fue el remolcador, la inyección de temple y la pólvora que hizo explotar una vez más el Camp Nou, desde el minuto cero hasta que un Valverde prudente le resguardó en el banquillo en el minuto 60.

¡Pero qué descarado! No le bastó meter un gol muy tempranero, segundo con el primer equipo en lo que va de liga, también quiso probar el sabor de la asistencia y acertó. Más no conforme, como si le hubiese poseído alguna deidad argentino-culé, hizo lo que hizo: lo que le dio su bendita gana.

Anssumane no es un chico europeo, ni nació en las sudamericanas factorías de futbolistas de Brasil o Argentina. Ansu vino de Guinea-Bissau, un pequeñito país en el extremo oeste del continente africano cuyo deporte principal es el fútbol, pero con muy poco mérito y ningún nombre propio en estas lides. Ansu Fati también vino de ese lugar que nadie debe subestimar, que nadie puede pasar por alto, ese santuario formador que fue ayer La Masía (hoy La Masía- Centre de Formació Oriol Tots) y que últimamente algunos insisten en ignorar. Le ha bastado saltar un par de peldaños y helo aquí, con su prematura incursión entre los grandes rematando las redes cual si fuera uno de esos por los que se paga una millonada con la promesa esperanzadora de que incendie el Camp Nou y todo Les Corts.

En el citado partido contra el Valencia, como un solo de guitarra se podía oír mayormente los nombres de Ansu, Carles Pérez y Frenkie. ¿Cuántas veces escucharon en la narración el nombre de Antoine Griezmann? ¿A alguien más le parece que se ha tirado el dinero? A mí ya me lo parecía desde antes de llegar.

Por otro lado el mosquito. Ousmane Dembélé ya no debería ser más una promesa. Hace siete siglos debió haber dado el golpe y colocarse. Es el elegido de alguien para seguir haciendo más de lo mismo y ahogarnos el coraje en cada uno de los balones que pierde en el último pase o antes de intentar definir, algo que se repite una y otra vez hasta el cansancio. ¿A alguien más le parece que sobra? A mí me lo viene pareciendo desde hace mucho.

Algún reciente titular cuestiona si teniendo a un Ansu Fati, es necesario seguir la puja por el regreso del “arrepentido”. Pues bien, habría que ver la progresión del bisauguineano; pero si sigue como se ha anunciado…

Eso sí, veremos qué pasa por el impredecible ideario de Ernie cuando se reincorporen Leo y Dembélé. Porque a estos chicos que hacen la tarea hoy no debería ocurrirles como a otros en temporadas anteriores, que han brillado con el primer equipo en sustitución de los rotos, luego les devuelven al filial y se corta su mejor proyección, dejando así de lado la cantera culé. A Ansu hay que cuidarlo, y por su juventud le faltará algún que otro retoque (aunque no lo parece), pero a este chico hay que darle minutos, porque se lo ha ganado, porque supera a algunos titulares y porque hay que pulir el carbón para que brille a plenitud el diamante.   

La Masía que grita…

Todos concordamos en que una vez que el D10s cuelgue las botas, el fútbol perderá colores. Sin Messi (y por supuesto también sin Cristiano) podríamos ya pensar en aburrirnos. Ni Salah, Griezmann, Hazard, ni a estas alturas el confinado Neymar que ha dejado huérfana su carrera deportiva, tienen la magia, la divinidad, el prodigio del asombro para dejarnos la mandíbula por el suelo. A sus 16 años Ansu Fati nos deja la quijada de piedra, así como el flacucho Riqui Puig, y aquel crack asegurado que es Xavi Simons (que sigo sin comprender como diablos le hicieron marchar al PSG, para muy pronto recibir un torrente de arrepentimiento). Y ojo: porque Carles Pérez no lo ha hecho nada mal. Se escucha alto y claro desde San Joan Despí, La Masía está avisando…  

M@ndy Portelles

Sobre mandy69 8 Artículos
Nacido en la ciudad de Holguín el 11 de octubre de 1984, libra y rata bajo la influencia del AIRE. Amante de las artes plásticas, obrador de pinceles y lápices de dibujo hasta algún paraje del lejano hastío. Enamorado del arte culinario abrazando la profesión. Devenido Técnico en Sistemas de Transmisión Eléctrica. Lector furtivo. Escritor demente y periodista por cuenta propia. Futbolista macabro por obra y gracia del balón. Culé por envenenamiento y pasión. Soñador empedernido, recolector de conocimientos varios, fotógrafo ocasional y coleccionista de muy buenos amigos.

6 Comentarios

    • Muy buen escrito!!! El joven#31 nos ha hecho soñar, recordando cierto partido del 2005 donde un esmirriado argentino la pinchaba por encima del portero rival. El joven tiene condiciones, un físico que no puede sino aumentar, y el ADN Barza, además de un excelente mentor, que estoy seguro lo guiará por el buen caminp.

  1. Este chaval esta llamado a ser el nuevo Pelé del futbol, tiene ganas de jugar,tiene descaro al encarar, para su edad, la camiseta le queda pequeña y es q hablamos de mi barca, ojala siga creciendo, y de seguro sera el proximo balón de oro, el barca no lo debe quemar, ya q es solo es un chaval, y mira lo q sucedio con Vinicius, Valverde debe saber como protegerlo, q vaya quemando etapas, espero q cuando juegue Messi, este chaval de seguro cojera mas confianza, y asi queriamos a Neymar, teneiendo a un Pelé de tan solo 16 años.
    Vamos Barca, que esto chavales son muy buenos (Arthur, Frankie, Fati).

  2. Exacto Adrian. A Pelé me recuerda el niño. Este es de lo que enamora de verdad. Consejo, darle minutos y no dejarlo ir a las fiestas de Neymar. Coincido con Mandy. Al mosquito ¡Elimínalo! Abran paso a la canteraaaaaaaaaaaa!

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