Resumen liguero

Colaboración de yan17

Sigue con nostros todo el acontecer de la última jornada en las principales ligas del viejo continente

El derbi del Rühr rara vez decepciona. El peor Schalke en 30 años -por puntuación y por posición en la clasificación- sumó su cuarta victoria a domicilio en la presente Bundesliga en el Signal-Iduna-Park (2-4). Un triunfo, el primero que logra a domicilio en el ‘Revierderby’ desde 2012, que deja al Borussia Dortmund sin ‘media’ Liga. Al Bayern, que tiene un partido menos y un punto más que el ‘BVB’, le vale con ganar tres de los cuatro partidos que faltan para conquistar matemáticamente su séptima ‘Ensaladera’ consecutiva. Una circunstancia impensable cuando, en la jornada 15, los ‘borussen’ aventajaban en nueve puntos al Bayern.

Sin ser la locura de la temporada pasada -el Schalke igualó el 4-0 inicial del Dortmund-, el derbi volvió a ser una ‘montaña rusa’. Empezó ganando el ‘BVB’ gracias a un gol de Götze (14′), pero los tantos de Caligiuri (18′ penalti y 62′) y Salif Sané (28′) dieron la vuelta al marcador. Cuando el Borussia, pese a jugar con dos menos por las expulsiones de Reus (60′) y Wolf (65′), parecía darle emoción al marcador con el momentáneo 2-3 de Witsel (84′) llegó, acto seguido, el definitivo 2-4 de Embolo (86′).

El partido difícilmente pudo empezar mejor para el Dormtund, que apostó por un 4-2-3-1 con Götze de ‘falso 9’ y Guerreiro, Reus y Sancho por detrás. Alcácer, nuevamente, comenzó en el banquillo. Achraf, lesionado para lo que resta de temporada, no jugó.

El propio Götze se encargó de anotar el 1-0 en el 14′. Sancho picó el balón por encima de la defensa y el hombre que le dio el Mundial 2014 a Alemania marcó de cabeza. Sexto gol en Bundesliga para Götze -su mejor registro desde la 2014-15- y ¡decimocuarta! asistencia para Sancho. Nadie ha dado en las grandes Ligas más pases de gol que el extremo inglés, pretendido por el Real Madrid. Por detrás suya asoman Hazard, Messi y Sarabia (13) y Eriksen (12).

La reacción del Schalke, que formó con Omar Mascarell como pivote defensivo, llegó de la mano de un futbolista que se ha convertido en la ‘bestia negra’ del Dortmund: Daniel Caligiuri. Cuatro goles y cuatro asistencias ha repartido en los últimos seis derbis del Rühr, más que ningún otro futbolista. El polivalente jugador de los ‘mineros’ anotó el 1-1 en el 18′ al transformar un penalti que necesitó ser revisado por el VAR por manos de Weigl a tiro de Embolo.

De sus botas nació también el 1-2, que, sin embargo, llevó la firma de Salif Sané en el 28′. El central remató con un cabezazo inapelable un córner botado por Caligiuri. Demasiado premio seguramente para un Schalke que esperó agazapado para castigar los errores del Dortmund.

La expulsión de Reus cambió el partido

La jugada que cambió el derbi y que puede cambiar el desenlace de esta Bundesliga -al estilo del resbalón de Gerrard en la Premier- llegó en el 60′, poco después de que Alcácer saltara al campo. Reus cazó por detrás a Serdar, que se movió de maravilla entre líneas, y vio la roja. El castigo no acabó ahí. Caligiuri aprovechó el libre directo para anotar el 1-3.

El Dortmund perdió los nervios y los estribos del partido. Wolf , en el 65′, vio una nueva roja directa por otra entrada sobre el tobillo de Serdar. La remontada parecía imposible, pero el gol de Witsel en el 84′ la rematar una dejada de Bruun Larsen alimentó el milagro. El más difícil todavía, sin embargo, nunca llegó. Acto seguido, en el 86′, Embolo puso la sentencia al conectar un tiro raso desde la frontal a dejada de Oczipka.

Era el 2-4. Ahí murió el partido y, probablemente, la Bundesliga. El Bayern, si gana al Núremberg, tomará cuatro puntos de ventaja (más golaverage) a falta de tres jornadas. El Schalke, por su parte, se ‘resarció’ en parte de su nefasta temporada. La victoria en el derbi le da nueve puntos de ventaja sobre el Stuttgart, que ocupa los puestos de promoción de descenso, con nueve por jugarse.

Se las prometía muy felices el Bayern con la goleada recibida por el Borussia Dortmund en el ‘Revierderby’ (2-4) ante el Schalke. Los de Niko Kovac, con Javi Martínez de titular y con James Rodríguez fuera del once por cuarto partido consecutivo, confiaban en ganar el derbi contra el Núremberg y ampliar a cuatro puntos su ventaja en el liderato a tres jornadas para el final.

Pero el Bayern, sorpresivamente, no pasó del empate (1-1) contra el penúltimo clasificado y mantiene las espadas en todo lo alto. Sólo dos puntos le separan de un ‘BVB’ en el que su entrenador, Lucien Favre, parecía haber tirado la toalla: “La pelea por la Liga está decidida y eso es dífícil de digerir”.

El inicio del partido hacía presagiar una victoria plácida de un Bayern que monopolizaba la posesión y que amenazaba con permanentes centros laterales la portería del Núremberg. Es cierto, sin embargo, que apenas dispuso de ocasiones claras de gol. Tan solo cabe reseñar una falta de Alaba en el 23′ que terminaron por despejar entre el meta Mathenia y el larguero.

Respondió el Núremberg con la ‘jugada tonta’ de la jornada. Ulreich, titular por la lesión de Neuer, estuvo a punto de reeditar su fallo con Benzema en la pasada Champions. El portero del Bayern dejó pasar una cesión, resbaló y se rehizo a tiempo cuando Löwen se disponía a marcar a placer. Corría el minuto 35′.

No le debía estar gustando lo que veía a Niko Kovac, que en el descanso retiró a Müller para dar entrada a Gnabry. Su entrada se dilató más de la cuenta porque las bengalas de los ultras del Bayern obligaron a retrasar el inicio del segundo tiempo. El colegiado, Tobias Stieler, incluso se retiró unos segundos a vestuarios. Thiago, consciente de lo mucho que se jugaban, pedía cordura a los suyos.

El ‘efecto’, a corto plazo, fue contraproducente. El Núremberg, equipo menos goleador de la Bundesliga, se adelantó en el 48′. Kerk se marchó de Kimmich, ganó línea de fondo, cedió atrás y provocó el remate de Löwen que rechazó Ulreich y dio pie al gol de Matheus Pereira con un tiro ajustado desde la frontal del área. El gol les permitía soñar con la permanencia, pues les colocaba a tres puntos del Stuttgart, que ocupa la promoción de descenso. El empate les deja a cinco y les obliga a apelar a la épica.

Kovac reaccionó de inmediato y apostó por meter a James Rodríguez en lugar de Javi Martínez en el 57′. El colombiano comenzó con buen pie. En el 60′ filtró un pase que Goretzka, mano a mano, estrelló con Mathenia y en el 69′ estrelló una falta en el travesaño. Su siguiente aparición, en el 72′, fue mucho más desgraciada. El futbolista cedido por el Madrid, que venía con molestias, se retiró lesionado.

El Bayern, sin embargo, igualó en el 75′ de la mano de su nueva sociedad. Centró Coman y Gnabry, con una gran dosis de suerte, remató a gol con el muslo su décimo gol de la temporada.

El final del partido fue de locos. Un codazo de Alphonso Davies, sustituto de James, sobre Margreitter fue interpretado como penalti… pero Leibolt remató al palo desde los 11 metros. Del 2-1 se pudo pasar al 1-2. Coman, que cabalgaba solo desde la medular, desperdició un mano a mano con Mathenia, el ‘MVP’ del duelo, en el 95′. No sólo perdió una ocasión, el galo desaprovechó la oportunidad de encarrilar la séptima Bundesliga consecutiva.

Tenía claro el Valladolid que aquello acababa en penalti, tanto que en lo que Melero se pasaba por la pantalla, reclamado por sus iguales, el balón se trasladó de la esquina al punto fatídico. El gozo pucelano en un pozo, sin embargo, porque el colegiado entendió después de las repeticiones que la mano de Arias no merecía castigo. Curioso, porque casi todo lo que hizo Arias merecía castigo, más allá de que ésa ya no fuera cuestión del que llevaba el silbato. Así que, tras el correspondiente muestrario de quejas, hubo que regresar al córner para seguir probando suerte: Oblak no estaba por la labor y aquello murió como ya estaba antes del lance en cuestión, léase con ventaja rojiblanca.

El Atlético ha dado un paso más en el arte de ganar partidos por la mínima. Cuenta con las paradas del esloveno, por supuesto, pero ni siquiera necesita ya certificar su diana. Lo hace el rival por él. De forma involuntaria, cierto, pero más dolorosa aún. Saúl andaba a esas horas de lateral, siempre se puede contar con el muchacho, de modo que completó una internada poniéndola al corazón del área para el cabezazo inapelable… de Joaquín. La desgracia se cebaba ahí con un Valladolid que merecía mejor suerte y que la seguiría mereciendo después. Se había jugado más de una hora y no había impresión alguna de que la tropa local fuera a marcar. Añadan lo del portero y lo de la tecnología: encontrarán, con tanto en juego, una de esas tardes para el olvido en clave blanquivioleta.

Más allá de que se jugara en el mismo estadio, cualquier parecido con lo del miércoles era pura coincidencia para el Atlético. Empezando por el clima y por el horario, que parecían llamar a la pereza mucho más que a la épica. Simeone había prescindido de Juanfran y Rodrigo, sin que Arias y Thomas añadieran motivos futbolísticos a la lisa y llana proximidad entre los partidos. El segundo apenas duró hasta el descanso y que el primero terminara el partido pudo costar tremendo disgusto a su gente. El colombiano sacó la mano a pasear, quizás porque no le funcionaban los pies, pero recibió un indulto para la polémica.

El Valladolid no anda para cavilaciones. Había salido a flote ganando al Girona y tenía escasísima voluntad de volver a hundirse. Bien posicionado siempre, consiguió que pasaran muy pocas cosas en la primera parte. Lemar creaba cierto alboroto por el lado izquierdo, aprovechando además que Moyano había tardado menos de medio minuto en ganarse tarjeta, pero el resto del personal rojiblanco no parecía andar por la labor. De Masip apenas se recuerda una mano, a falta lejana de Griezmann (el sol jugó una mala pasada a la vista de Morata en el córner posterior), aparición, la del meta visitante, que se compensa inmediatamente aludiendo al vuelo de Oblak a disparo de Guardiola. Era el primero.

En realidad Lemar disponía de toda esa banda, porque Filipe volvía a desempeñarse como tercer central a la que el Atlético se hacía con la pelota. Es curioso el nuevo oficio del 3, que por otra parte, como las continuas sustituciones de los últimos tiempos, parece apuntar a lo físico: ya no tiene obligación de llegar a línea de fondo. Por lo demás a Godín se le adivina más pendiente casi de hacer gol que de evitarlo, seguramente por aquello de que apura los últimos tragos con la rojiblanca. El partido daba para referencias individuales, porque por lo colectivo poco cabía añadir. Combinaciones, muchas; profundidad, ninguna.

Apareció Rodrigo, para generar orden. Apareció Correa, para generar caos. Lo uno, por lo otro. Llegó la diana, sin que nadie la hubiera llamado, y a partir de ahí salió mal todo lo que podía salir mal para el Valladolid. Sergio también movió piezas para reestablecer las tablas, pero Oblak hizo la faena habitual y el resto lo puso el árbitro con esa decisión que deja una duda: ¿hubiera podido Jan también con ésa? El Valladolid está por apostar a que no y por eso mismo jura en arameo. La tarde iba de manos, y todas beneficiaron al Atlético. La que echó Joaquín, las que sacó Oblak… y la que hizo Arias.


La fiesta estaba preparada. El Barça había llegado a la meta justo como quería: con su público delante, no siendo campeón ante la televisión, con un rival en teoría asequible, con el trofeo luciendo en el palco listo para ser entregado, con la moral a tope para encarar al Liverpool cuatro días después… Pero hacían falta los tres puntos. No valía otra cosa. Las huestes de Simeone ya se habían encargado de hacer su parte del trabajo y forzar al Barça a lograr la victoria si quería festejar la Liga.

Valverde apostó por un once con dos notables ausencias: Busquets y Messi. No hace falta decir cómo de ganadores se sentían ya en el Camp Nou si podían permitirse el lujo de renunciar de entrada a semejantes piezas. Sin el mediocentro, Arthur ponía la clase, Vidal, la brega y Rakitic, las dos cosas. Sin Messi, jugaban once humanos contra once humanos. Aunque Paco López también había dejado en el banquillo a Morales y Roger, sus dos mejores goleadores. No seremos nosotros quienes critiquemos la decisión del míster. Al fin y al cabo, él es el que pasa toda la semana con sus chicos y sabe cómo está cada uno.

El caso es que el Barça salió a todo trapo, como queriendo ganar el partido a las primeras de cambio y dedicarse luego a guardar energías para el duelo de Champions y festejar el título con su hinchada. En los primeros cinco minutos, los de Valverde ya habían puesto a trabajar a Aitor en un par de ocasiones.

Coutinho, en línea ascendente

Las llegadas del Barça se sucedían, sobre todo por parte de Coutinho, que en tres minutos se topó tres veces con las manos salvadoras del meta del Levante.

A la media hora Luis Suárez se tiró en el área buscando ese penalti que tantas veces se ha sacado de la chistera. Esta vez, De Burgos Bengoetxea no picó y desde la sala del VAR sus compañeros tampoco quisieron pasar a la historia.

En el minuto 40 una falta al borde del área hizo que algún cachondo pidiera que entrara Messi para que marcara con esa facilidad que sólo tiene él en esas acciones. Coutinho la lanzó con la misma habilidad que su compañero, a toda la escuadra, pero Aitor, de nuevo, sacó una mano prodigiosa para mantener la virginidad de su portería. Un coloso.

Todo el mundo daba por hecho que el gol iba a llegar, pero lo cierto es que se llegó al descanso con 0-0. Valverde miraba a su banquillo y sabía que tenía una bala de oro en la recámara. No sabemos cuánto tiempo de juego había pactado con su estrella, pero no había duda de que si la cosa se torcía, había que tirar del gran protagonista de esta Liga. Y ya conforme salieron los jugadores al campo para la segunda parte vimos a Messi listo para entrar. Lo hizo por Coutinho, uno de los mejores del Barça. Si antes no criticamos a Paco López, pues ahora lo mismo con Valverde… Ellos sabrán. Por cierto, el técnico del Levante también dio entrada a su estrella. Morales entró a la vez que Messi.

Con los mejores sobre el verde lo único que pasó es que el Barça apretó aún más, subió de marcha e intensidad y acorraló al Levante, que aguantaba como podía las llegadas en tromba de los azulgranas. No era un juego brillante, pero sí lo suficientemente intenso como para prever que el gol del título estaba al caer. Pero no caía… minuto 50, minuto 60…

El Levante apenas se atrevía a pasar de medio campo. Le costaba un mundo trenzar algo parecido a una jugada, pero seguía aguantando. Un punto en esos momentos no era un botín, era un auténtico tesoro.

Pero hasta ahí habíamos llegado. Messi dijo que ya estaba bien de bromas y, como siempre, fue el más listo de la clase en una jugada embarullada. Le cayó el balón a su pierna izquierda y la puso en la jaula. Así de fácil, así de simple parece, pero que no lo fue hasta que salió el amo y señor de LaLiga.

Susto final

Un minuto después, Ter Stegen, otro héroe del título, salvó un mano a mano a Borja Mayoral. Es lo que tienen los grandes porteros. Una hora sin intervenir y en un segundo salvan un partido o una Liga incluso.

El Camp Nou respiró, empezó a cantar lo de ‘campeones, campeones’ y con media hora de adelanto empezaron los festejos. El Barça se contagió, como si ya hubiera acabado el partido. Nadie contaba con que el Levante iba a estropear lo que había costado conseguir 35 jornadas. Se fue más arriba, desde luego, Morales falló solo con toda la portería para él, tuvo varias llegadas de esas que silencian las gradas, sobre todo una en el minuto 89 que dio en el poste y acabó en las manos de Ter Stegen como podía haber acabado dentro de la portería. Pero su suerte estaba echada desde que el cuarto árbitro sacó la tablilla de los cambios y en ella ponía que entraba el número 10 del Barcelona.

En el camino de ilusión y esperanza del Getafe hacia una participación histórica en Champions League ha aparecido un rival inesperado. Además del Sevilla y e Valencia, los de Bordalás deberán pelear contra las decisiones del VAR, invitado inesperado y decisivo en su derrota en Anoeta. La Real aprovechó su pegada y los errores del videoarbitraje para sumar tres puntos con cierto aroma europeo.

Las derrotas de Valencia primero y Sevilla después dejaban al Getafe ante una ocasión única para dar un paso de gigante hacia esa soñada cuarta plaza. Y lo cierto es que no pareció tener conciencia de ello hasta que se vio contra las cuerdas, golpeado por el primer gol de la Real Sociedad y enrabietado por las dos decisiones del VAR en el primer tiempo. Faltaba la peor, pero entre medias existió una Real que acumuló méritos y un Getafe que reservó el gen ganador y la ambición que se exige a un equipo Champions durante demasiado tiempo.

Probó Bordalás con Hugo Duro junto a Mata en ataque y el experimento resultó fallido. La Real salió con la clara intención de reconciliarse con su público. Agarrado al descaro del joven Barrenetxea y la velocidad de Oyarzabal en los balones al espacio, los de Imanol marcaron el ritmo de partido. También lo marcó, por incidir aún más, el VAR con sus decisiones.

La primera de ellas, correcta, llegó a los 21 minutos cuando advirtió a Prieto Iglesias de un claro penalti de Djené sobre Mikel Merino a la salida del córner. Willian José ejecutó con precisión desde los once metros y el Getafe decidió entonces despertar de su letargo. Pudo equilibrar el choque pero el VAR, en su segunda aparición, no estuvo tan fino. Willian José golpeo el rostro de Hugo Duro cuando el balón aún caía del aire pero para Prieto Iglesias y el VAR no fue suficiente.

Tocó a zafarrancho Bordalás y rectificó su cuestionable planteamiento. Entró Jorge Molina antes del descanso y Ángel a la vuelta de vestuarios. El Getafe acorraló a la Real, que encontró una válvula de escape en el desborde de Barrenetxea. Su conducción vertiginosa acabó en los pies de Willian José, que sirvió desde la derecha para que Oyarzabal fusilase a Soria.

Insistió el conjunto madrileño hasta que, a cuarto de hora del final, estalló el escándalo. Rulli, con una amarilla, derribó con claridad a Jaime Mata dentro del área. Solo los señores del VAR y el encargado de impartir justicia sobre el verde vieron que la jugada no merecía castigo. Bordalás acabó expulsado y Samu Sáiz ofreció algo de emoción en los minutos finales con un gol de bandera.

Escaso para combatir contra una Real aplicada y un sistema, el de videoarbitraje, que sigue ofreciendo claramente lagunas preocupantes. Su incididencia en la pelea por la Champions ya es un hecho.

Se jugaba mucho en la jornada. Un día trascendental para el futuro, decían. Y si las encuestas apuntaban a que el Rayo tendría pie y medio en Segunda después de la jornada, saltaron por los aires para apretar la permanencia. El Madrid de Zidane volvió a flaquear lejos del Bernabéu, sin la motivación que da su gente. Ayer penalizó la falta de frescura, de intensidad y del goleador lesionado. Sin Benzema nadie asumió la responsabilidad goleadora, como en Getafe. Retrato de toda una temporada donde tampoco hubo suerte con los arbitrajes.

A estas alturas al Real Madrid lo de los colegiados y el VAR no le va a cambiar la vida. Pero después de un fin de semana de errores groseros, el Rayo se adelantó con un penalti revisado por González Fuertes a instancias de Cordero Vega, que juzgó sin ningún género de duda que Vallejo agarraba al contrario, y no había forcejeo mutuo. Aspecto discutible, al menos. Después de ver manos que interceptan remates a puerta, empujones groseros que pueden provocar un autogol o porteros que derriban a delanteros que se van solos y ni siquiera se consulta, pues llama la atención. Marcó Embarba y al Madrid no le cambió la vida, no. A los que pelean por la permanencia, como el Valladolid, un escalofrío les recorrió la espalda.

Conste que el Rayo se ganó la ventaja por voluntad, acierto y descaro. Con sus defectos, siempre es un equipo divertido, que siempre mira al frente. Frente al Madrid mostró sus mejores galas porque es un rival despreocupado, que quiere ganar sin meterse en muchas peleas. Y menos con una alineación revolucionada.

Ceballos, Marcos Llorente y Mariano encontraron en Vallecas los minutos que no habían disfrutado desde la llegada de Zidane. Es verdad que alguno sufrió problemas físicos, pero quedó claro hace semanas que el francés no aprecia las cualidades que sí vieron en ellos otros entrenadores. Los tres partieron como titulares. Marcos trabajó en la medular, Ceballos regaló algún lujo, como un autopase en la medular (como aquel de Zidane ante Mendieta), y el delantero anotó un tanto, bien anulado por fuera de juego. También sirvió otro que Bale desperdició, aunque se habría anulado por suceder al presunto penalti de Vallejo.En un duelo abierto, llamó la atención la incomodidad de Modric en el medio.Perdió tres balones llamativos, atropellado por la presión del Rayo. Ventaja al descanso para quien más lo necesitaba.

Cambió el decorado ligeramente en el segundo acto. Carvajal y Marcelo se situaron como extremos cuando el balón era propiedad blanca, multiplicando el trabajo para Marcos Llorente, apagafuegos habitual, sacrificado por el plan del técnico. Dio para generar alguna llegada, como un remate de Bale que probó la firmeza de Alberto, pero sin imponer autoridad sobre el juego. De hecho, tuvo que aparecer con mayor exigencia Courtois, intuitivo para rechazar un tiro envenenado de Embarba, casi sin ángulo. El menudo extremo y Pozo, extraordinario en la medular, fueron los que mejor entendieron los requisitos del partido y del rival para crear problemas entre líneas.

Sorprendió que Paco moviera el banquillo después de Zidane. El técnico rayista suele variar dibujos y esquemas, pero le gustó lo que veía. Entró Brahim por Ceballos y el Madrid pasó a jugar con tres puntas. Bale tuvo una falta y un cabezazo pero no inquietó. A falta de Benzema, y aunque Mariano es el hipotético ariete de recambio, el galés debía asumir la responsabilidad anotadora, con los resultados ya conocidos por todos.

Acabó el galés de ariete, con Isco y Lucas en el verde. Retiró Paco a Mario Suárez, vital en la destrucción del juego madridista y condicionado por una amarilla. Tuvo la virtud el Rayo de no mostrarse vulnerable. Concedió pocas opciones de remate claro, especialmente en la segunda parte, cuando el rival trató de evitar la derrota. Lo hizo con el método equivocado, abusando del balón largo cuando el rival ya no dejaba espacios a su espalda. Pero al Rayo le iba la vida en el envite, y al Madrid hace tiempo que no le interesa entrar en peleas. Y menos en las de otros. Es que para los locales era vencer o morir. En esa agonía hay equipos y barrios que sacan lo mejor de sí mismos. Vallecas nunca se rinde.



La temporada del PSG ha terminado en tragedia. El conjunto parisino se dejó la Copa en los penaltis ante el Rennes después de ir ganando ¡2-0! N’Kunku mandó a las nubes en la sexta pena máxima las opciones de un gigante parisino que ha naufragado esta temporada y que acabó la final con Neymar desesperado y Mbappé expulsado. Toca un verano de remodelaciones en París. El proyecto y Tuchel se tambalean.

Los tres resbalones consecutivos ante Estrasburgo, Lille y Nantes que no evitaron una Ligue 1 cantada pero empañaron una campeonato casi perfecto fueron el epílogo de la decepción copera. Una más. Su tradicional eliminación en los octavos de la Champions tras caer en casa (1-3) ante el Manchester United se añadió al drama en los cuartos de la Copa de la Liga ante el colista Guingamp… ¡en el Parque de los Príncipes!

Y eso que la final empezó bien. Neymar se abrazó al gol 98 días después. El brasileño dibujó con su pie derecho, el mismo que le había dejado casi tres meses en la grada por una lesión en el quinto metatarsiano, una vaselina precisa puso 2-0 a un PSG que arrancó con el gol de Alves.

En el gran coliseo galo, Tuchel juntó a dos de las tres puntas de su tridente. Mbappé y Neymar fueron titulares completando dos tercios de la MCN. Cavani vio desde la barrera como Neymar recuperaba su show. No hubo tantos regates ni fuegos artificiales pero si dejó detalles… y fue decisivo.

El Rennes, en el que Ben Arfa retó en un freestyle a Neymar, compitió y tocó su sueño. Y eso que Alves mandó a la red, de volea, un cuero colocado desde la esquina con mimo por Neymar.

El PSG cogió ventaja y Mbappé se dedicó a probar los guantes de Koubek. El meta checo le frenó con dos vuelos… pero se le escapó Neymar. La estrella brasileña le encaró en el mano a mano y en vez de buscar el regate coló el cuero por encima de su 1,98 metros. Una vaselina a un gigante con la que se reencontró con el gol. En su celebración le pitaban los oídos. Los focos le apuntaban de nuevo. La cuenta que se había parado ante el Guingamp en enero se reactivó ante el Rennes. Ya son 20 dianas en 25 duelos esta campaña.

El Rennes no se rindió. A un mundo de la zona europea en la Ligue 1, el equipo bretón no desfalleció en su titánica tarea de arrebatar la Copa al PSG. No la cataban desde 1971, estaban hambrientos y se la llevaron a Bretaña.

Del 2-0 al 2-2… y penaltis

Niang se topó con el palo y Traoré, en una de sus eternas galopadas, sirvió un centro que Kimpembe introdujo en su portería comprimiendo el marcador antes del descanso. El PSG veía tan seguro su triunfo que se confió y Areola tuvo que privar a Bourigeaud del empate con un paradón. El Rennes apretó y Mexer cabeceó el 2-2. Otra vez aparecían los fantasmas que atacaron al PSG esta campaña.

Neymar agarró el balón y dirigió las operaciones pero se desesperó mientras el PSG acumulaba ocasiones sin tino. La lluvia arreció en la prórroga y Tuchel metió a Cavani en busca del triunfo. ‘Ney’ le dio a Mbappé la diana del título… pero se chocó con el palo. Ben Arfa, que estuvo apartado y sin jugar en su último curso en el PSG, rozó el tanto de la gloria.

El epílogo se calentó con un pisotón de Lea a Neymar… y un entradón de Mbappé a Da Silva que le costó la roja. La tercera de su carrera y la segunda ante el Rennes. Una noche para olvidar para Kylian. Otra vez se marchó a la ducha antes del tiempo. Los penaltis condenaron a los de Tuchel. N’Kunku culminó el fracaso parisino. Gloria para el Rennes… y todo un drama para el PSG.

– Ficha técnica:

2 – Rennes: Koubek; Traore, Da Silva, Mexer, Bensebaini, Sarr, Andre, Grenier, Bourigeaud (Lea-Siliki, m.106), Ben Arfa y M’Baye Niang

2 – París Saint Germain: Areola, Dagba (Diaby, m.106; Nkunku, m.121), Marquinhos, Kimpembe, Bernat, Dani Alves, Verratti, Draxler (Cavani, m.91), Di Maria (Paredes, m.75), Mbappe y Neymar.

Goles: 0-1, M.13: Dani Alves. 0-2, M.21: Neymar. 1-2, M.40: Kimpembe, en propia meta. 2-2, M.66: Mexer.

Tanda de penaltis: Niang, gol (1-0); Cavani, gol (1-1); Ben Harfa, gol (2-1); Alves, gol (2-2); Grenier, gol (3-2); Paredes, gol (3-3); Lea-Siliki, gol (4-3); Bernat, gol (4-4); Bensebaini, gol (5-4); Neymar, gol (5-5); Sarr, gol (6-5); Nkunku falla (65).

Árbitro: Ruddy Buquet. Expulsó con roja directa a Mbappe a los 119 minutos por una dura entrada a Da Silva al intentar robarle el balón. Amonestó a Grenier, Mexer, Bourigeaud, Andre, Niang, Bensebaini y Lea-Siliki, por el Rennes, y a Verrati, Neymar, Di María y Paredes, por el PSG.

Incidencias: Final disputada en el Stade de France de Saint Denis.

La colección de goles decisivos de Agüero para el Manchester City no para de crecer. A la agónica diana al QPR que le dio la Premier en el último minuto de la 2011-12 le añadió su tanto en Turf Moor para romper el dique de un Burnley que resistió hasta el límite. El gol del Kun le dio media Liga a los ‘sky blues’: a dos jornadas del final, aventajan en un punto al Liverpool.

Agüero se convirtió en el segundo jugador en alcanzar los 20 goles o más en cinco campañas consecutivas en la Premier junto a Thierry Henry. Una diana que llegó en la segundad mitad y con suspense: remató y Lowton la sacó bajo palos. La tecnología de gol demostró que el balón había traspasado la línea. El premio a un encuentro sudado, de alta intensidad, que no fue un paseo por el parque como había anticipado Sean Dyche.

El Burnley, ya salvado, fue incómodo para el City. Se cerró bien y le ‘atacó’ con cuentagostas y balones largos. Sólo Wood, al que se le escurrió el balón en un mano a mano, se acercó al tanto. Lo demás fueron balones al área sin gran peligro.

Todo sucedió en el segundo acto. Heaton se hizo grande y privó con sus paradones a Agüero y Bernardo Silva de su diana. Cada tiro se chocaba con el muro de los ‘Clarets’. Tantos despejes repelieron las torres locales que Barnes sacó con la mano un tiro del extremo luso. El árbitro no pitó penalti cuando la pena máxima era clara.

Agüero rompió la resistencia local y Gabriel Jesus tuvo cerca el 0-2… pero Mee lo evitó. El Burnley comenzó a bombardear balones al área de Ederson y Guardiola metió a Otamendi y Stones para aguantar el 0-1. El City, que acumula 12 victorias seguidas, celebró el triunfo y el liderato. El pulso con el Liverpool se estirará hasta el final. Ambos ya han superado ¡los 90 puntos!. Sabían que la Premier estaba en Turf Moor. Agüero volvió a ser decisivo. Otra vez.

El Liverpool no tira la toalla en su pelea por la Premier League. Ni mucho menos. Gracias a una cómoda goleada ante un Huddersfield ya desahuciado hace varias semanas, el equipo de Jurgen Klopp volvió a retomar la cabeza superando por dos puntos al Manchester City.

Ahora la presión pasa a los de Guardiola, obligados a ganar en su visita a Burnley este domingo si quieren recuperar el liderato. Tiene pinta de que el duelo se alargará hasta la última jornada.

El Liverpool, en el que sólo descansó el lesionado Firmino, resolvió por la vía rápida un duelo que resultó incluso muchísimo más fácil de lo que esperaba. Así fue gracias a un inicio supersónico. Keita, a los 17 segundos, abrió el marcador tras un grosero error visitante en la circulación de balón, algo que se convertiría en una constante a lo largo de todo el partido.

A partir de ahí, todo fue rodado y cuesta abajo para los locales, que acumularon ocasiones de manera regular. Mané, de cabeza a pase de Alexander-Arnold mediada la primera parte, y Salah, en la última jugada antes del descanso, dejaron ya sentenciado el ganador en el primer acto.

Con el marcador resuelto, la segunda parte sirvió de muy poco. No fue más que otro monólogo red. Con viento a favor, sin casi oposición y sabiéndose muy superior, el Liverpool pudo completar una goleada de escándalo. Sin embargo, sólo Mané, otra vez de cabeza, y Salah, a pase de Robertson, encontraron portería.

Más allá del liderato provisional y de resolver con brillantez el trámite, los red cogieron fuerza y moral de cara a su visita al Camp Nou del miércoles. Entonces, saben que todo será mucho menos incómodo.

El Tottenham Hotspur cayó derrotado por primera vez en su nuevo estadio de White Hart Lane, ante el West Ham United (0-1), a tres días de recibir al Ajax de Amsterdam. Un gol de Michail Antonio en la segunda parte sirvió para derrotar a los ‘Spurs’.

El delantero recibió un pase desde banda de Marko Arnautovic y fusiló a Hugo Lloris en el minuto 68, siendo el primer gol que el equipo de Mauricio Pochettino recibe en su nuevo campo, después de que se inaugurara a principios de este mes.

El argentino repitió el esquema de la semana pasada, cuando salió con cinco defensores contra el Manchester City, y volvió a prescindir de jugar con un ‘nueve’ puro optando por la figura de Lucas Moura arriba.

Jan Vertonghen descansó y Davinson Sánchez formó en el dibujo con tres centrales, mientras que Fernando Llorente dispuso de casi media hora en la que no pudo revertir el resultado de 0-1 con el que terminó el encuentro.

La derrota deja al Tottenham con 70 puntos a falta de dos jornadas. Los ‘Spurs’ tienen tres unidades de ventaja respecto al Chelsea y cuatro respecto al Arsenal, quinto clasificado.

Por su parte, el West Ham de Mauricio Pellegrini se queda con 46 puntos, a cinco de la séptima plaza.

Al Manchester United se le escaparon gran partes de sus opciones de jugar la próxima Champions League. Los ‘diablos rojos’ empataron (1-1) ante el Chelsea en Old Trafford quedándose a tres puntos de la cuarta plaza de los ‘blues’ con dos jornadas por disputarse. Ven alejarse la Liga de Campeones tras un partido en el que De Gea no estuvo fino.

Mata, en su 31 cumpleaños, adelantó al United terminando con tres encuentros sin gol y 532 minutos sin anotar de jugada. Sin embargo, un tiro de Rüdiger se le escurrió a De Gea posibilitando el tanto del empate de Marcos Alonso. Por noveno partido consecutivo de Premier encajó gol el meta español.

El United estaba noquedado y el Chelsea intentó pescar un triunfo que habría sido definitivo en su lucha por la Champions. La tuvo Rojo… pero Pedro sacó bajo palos su cabezazo. Problemas para un United que ve cada vez más lejos la máxima competición continental.

ROMA (4-2-3-1): Mirante; Florenzi, Manolas, Fazio, Kolarov; Lo. Pellegrini, Nzonzi; Kluivert (87′ Coric), Pastore (64′ Perotti), El Shaarawy (75′ Ünder); Dzeko.

CAGLIARI (4-3-1-2): Cragno; Cacciatore (75′ Srna), Pisacane, Ceppitelli, Lu. Pellegrini; Ionita, Cigarini, Barella; Birsa (68′ Deiola); João Pedro (82′ Thereau), Pavoletti.

Alessandro Florenzi of Roma during the Italian Serie A football match AS Roma v Cagliari at the Olimpico Stadium in Rome, Italy on April 27, 2019 (Photo by Matteo Ciambelli/NurPhoto via Getty Images)

Goles: 1-0 (Fazio, 5´), 2-0 (Pastore, 8’), 3-0(Kolarov, 86’)

  • GRAN COMIENZO | A los 8 minutos de juego, la Roma de Ranieri ya ganaba 2-0 en el Olímpico de Roma contra el Cagliari de Maran. El primer gol llegó a los cinco minutos, tras un córner servido por Pellegrini. La defensa del Cagliari intenta sacar la bola, pero el balón queda ahí mismo, Fazio cabecea con dirección al arco y Cragno no alcanza a reaccionar para el 1-0 del equipo Giallorossi. El segundo gol llegó tres minutos más tarde tras una excelente jugada de Kluivert, que engaña a Luca Pellegrini y le da una asistencia a Pastore que define con toda su categoría para poner el 2-0 a los ocho minutos de partido.
  • EL MEJOR PARTIDO DE LA ROMA DE RANIERI | Un comienzo espectacular de la Roma de Ranieri que a los 8 minutos ya ganaba 2-0, y la Roma seguía intentando marcar más goles. Cagliari tuvo su ocasión con Pavoletti, pero el balón se fue desviado. Ranieri administró bien la ventaja de dos goles y prefirió que el equipo estuviera corto en defensa y salir rápido con las transiciones defensa-ataque con Kluivert y El Shaarawy por las bandas, generando varias ocasiones de gol que fallaron frente a Cragno o dieron en el poste, como el tiro de Pastore a minutos del término del primer tiempo. En el segundo tiempo, la Roma tuvo más la posesión del balón y los ingresos de Perotti y Under le dieron otro aire al equipo, que finalmente de los pies de Kolarov puso el 3-0 definitivo en el Olímpico de Roma.
  • EL PARTIDO DE PASTORE | Sin lugar a dudas cuando se confirmó la formación de Ranieri contra el Cagliari, hubo sorpresa en el once con la inclusión de Pastore entre los titulares. El Flaco, que tuvo muchas lesiones a comienzo de temporada y después, no era considerado por Eusebio Di Francesco, y hoy demostró que la categoría no se pierde nunca, marcando un verdadero golazo con su definición. Además, durante los 64 minutos jugados, siempre estuvo en el lugar correcto, dando muy buenos pases a sus compañeros y termino siendo ovacionado por todo el úublico del Olímpico de Roma, siendo elegido finalmente como el jugador del partido.
  • EL CAGLIARI DE MARAN | Con la derrota de hoy en el Olímpico de Roma, el Cagliari llega a las 11 derrotas como visita en esta temporada de Serie A, solo es superado por el Empoli, que ha perdido de visita 12 veces. En la actualidad, el Cagliari de Maran, se encuentra con 40 puntos en el puesto 11, lejos del descenso y de copas de Europas, y en las últimas fechas no pelearan por nada.
  • CUARTO PUESTO | La Roma de Ranieri con este triunfo se ubica momentáneamente en el cuarto puesto de la Serie A, a la espera de lo hagan el Milan y Atalanta. Las próximas cuatro giornatas para el equipo de Ranieri y donde se jugará la clasificación a la Champions League, serán contra Genoa, Juventus, Sassuolo y Parma.

Con gol de Cristiano Ronaldo: Juventus empató con Inter de Milán en el Giuseppe Meazza por la fecha 34 de la Serie A

Inter de Milán y Juventus empataron este sábado (1-1) en San Siro en el derbi de Italia de la 34ª fecha del campeonato italiano, un resultado que no satisface a unos locales a la búsqueda de amarrar la tercera plaza de la clasificación.

Los milaneses se apuntaron la primera sangre de la noche por medio del centrocampista belga Radja Nainggolan (7). Pero la Juventus, pese a ser ya campeona, no entregó el derbi e igualó por medio de su estrella, el portugués Cristiano Ronaldo (62).

El empate mantiene al Inter en tercera posición con 62 puntos, cuatro por encima del 4º provisional, la Roma, y seis por encima de su máximo rival, el AC Milan (5º), aunque parece difícil que quede fuera de los puestos de Liga de Campeones.

La Juventus, ya campeona y eliminada de la ‘Champions’ y la Copa, alcanza las 88 unidades mientras Ronaldo suma con 20 dianas, a solo dos del ‘capocannoniere’, Fabio Quagliarella (Sampdoria).

El belga Dries Mertens impulsó el triunfo 2-0 del Nápoles en el campo del Frosinone, y, con 81 goles en su trayectoria liguera italiana, alcanzó al argentino Diego Armando Maradona como tercer máximo artillero de la historia del conjunto napolitano en la Serie A.

Mertens, en el Nápoles desde 2013, adelantó a su equipo con una perfecta falta directa transformada en el minuto 19 y entró en el podio de los goleadores napolitanos, al igualar a Maradona y al colocarse a 19 dianas del eslovaco Marek Hamsik, segundo, y a 21 del italiano Antonio Vojak, primero.

En todas las competiciones, el delantero belga, de 32 años, suma 106 goles y es cuarto, detrás de Attila Sallustro (108), Maradona (115) y Hamsik (121).

La gran falta directa lanzada por Mertens puso cuesta abajo un partido que fue dominado por el Nápoles y que fue sentenciado al comienzo de la reanudación por el alemán Amine Younes, quien culminó una combinación con el polaco Arkadiusz Milik con un regate en el área y un derechazo ajustado al segundo poste.

El resultado pudo ser aún más abultado para el Nápoles, que chocó tres veces contra la madera, en dos ocasiones con el español José Callejón y en una con el también español Fabián Ruiz, exjugador del Real Betis.

Fue una jornada positiva para el Nápoles, en el que también regresó el español Raúl Albiol, que no jugaba desde principios de febrero a causa de una lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano en Londres y que disputó los últimos cinco minutos en Frosinone.

El equipo que entrena Carlo Ancelotti reforzó su segunda posición, a 18 puntos de la Juventus, ya matemáticamente campeón de Italia, y con ocho puntos de ventaja sobre el Inter de Milán, tercero.

Solo le falta un punto al Nápoles para tener la garantía matemática de la clasificación para la próxima edición de la Liga de Campeones.

Por su parte, el Frosinone se quedó penúltimo y ya está casi condenado al descenso a la Serie B. A falta de cuatro jornadas para el final, está a diez puntos del Udinese, decimoséptimo, que jugará este lunes en el campo del Atalanta.

Sobre Bismarck 11502 artículos
Hola mi gent blaugrana. Mi nombre es Oscar Caballero Miranda. Industrialista desde 1990, Barcelonista desde que Rivaldo jugaba, seguidor de la Manschaft alemana(por eso mi nick es Bismarck) . Considero a Lionel Messi el mejor futbolista que he visto, y siempre estoy abierto a debatir con respeto. Un saludo culé!

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