El motivo por el que Cruyff no fue al Madrid

Johan Cruyff, erigido como padre de la doctrina ‘culé’, estuvo a un paso de firmar por el Real Madrid, pero el Barcelona mejoró la oferta y convenció a Jaap Van Praag, presidente del Ajax, para que fuera a la Ciudad Condal.

En 1970, Vic Buckingham, entrenador del Barcelona, recomendó el fichaje de Johan Cruyff, un holandés de 23 años que deslumbraba en Ámsterdam. El club invitó al jugador, que viajó al Camp Nou y quedó prendado de la ciudad y el entorno, invitando a negociar con el Ajax su fichaje.

El Real Madrid, sin embargo, se puso en contacto con Jaap Van Praag, máximo dirigente de la entidad holandesa, después de que Cruyff conquistara la Copa de Europa en 1971, 1972 y 1973. Santiago Bernabéu acudió a Belgrado y apalabró el negocio con el presidente del Ajax.

Abiertas las dos vías, Van Praag se jactaba públicamente de que vendería a Cruyff al mejor postor. En un principio, en Chamartín ofrecían 30 millones de pesetas, mientras que en la Ciudad Condal pusieron 50 ‘kilos’ sobre la mesa, en los que incluían el salario del jugador.

El 1 de agosto de 1973, el Ajax viajó a Coruña para disputar el Trofeo Teresa Herrera. Santiago Bernabéu y Montal, presidentes de Madrid y Barcelona, se reunieron con Van Praag, que elevó sus exigencias tanto para el jugador como en comisiones.

Preso del cambio de guion, el Barcelona amenazó públicamente con tantear otros objetivos como el ‘Torpedo’ Muller. Sin embargo, el 19 de agosto se anunció el acuerdo entre Ajax y Barcelona por 90 millones de pesetas, sueldo de Cruyff aparte.

Cifras que, según publicó el diario ‘Marca’, el Real Madrid nunca pudo igualar. Las cuentas blancas no estaban tan saneadas en aquella época y los números no cuadraban. “Nos diría el socio que nos gastamos un dinero que no tenemos”, destacó Raimundo Saporta.

Años después, Santiago Bernabéu reveló en su biografía detalles de la operación: “Nunca me habían hablado tanto ni tan bien de un jugador como del holandés, pero ni él ni el presidente de su club eran hombres de palabra. En el Hotel Atlántico de La Coruña, cuando lo teníamos todo hecho y apalabrado, Van Praag pidió un millón de dólares y nos amenazó con irse al Barcelona“.

“Liberé a Van Praag de su compromiso y se lo vendió al Barcelona. La jeta del presidente de importaba un comino, pero la del jugador era fundamental”, espetó.

Desde: Besoccer.com

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