Messi no se quitó ni la capucha

Messi no se quitó ni la capucha

 

Un Barça con Guardiola,  Messi, Puyol, Iniesta y Xavi le metió cinco goles al Madrid de Mourinho. Ese día Piqué, concejal de festejos, enseñó la manita al Camp Nou. Un Barça con Cruyff, Koeman, Romario, Laudrup y Stoichkov le metió cinco al Madrid de Benito Floro. En aquella ocasión, fue Bruins Slot, ayudante del flaco de la gabardina, el que aireó la palma. Un Barça sin ninguno de ellos, sin mitos, sin Balones de Oro, le metió cinco al presunto Madrid de Lopetegui en una actuación ideal para que se apagara Real Madrid TV hasta la próxima concesión gubernamental.

El Madrid empezó a perder el partido en Émpoli, con las imágenes de la culebra atómica que mandó Cristiano a la escuadra. Ese gol aplastó al Madrid en la nostalgia de los 500 goles que ya no volverán.

La siguiente pista del desastre fue audiovisual. El Madrid perdió por un plano. La cámara enfocó a Lopetegui cuando empezaba el partido y el técnico enseñaba la cara propia de un drama judicial, la de la persona que sabe que faltan unos minutos para ser declarado culpable. El juez empezó a leer la sentencia con el 1-0 de Coutinho, el amigo de Neymar desde el acné, para redondear la guasa.

Entre Luis Suárez y Benzema se podría jugar a las mil diferencias. El uruguayo churrasca a los defensas, el francés intenta hipnotizarlos. El azulgrana podría rematar una mesilla si se la ponen templada en el punto de penalti. El blanco cogería la mesilla y se pondría a pensar. El madridista cumple ciclo de amonestaciones cada diez años. Al charrúa le tiene miedo hasta el VAR. El azulgrana se llevó el balón, el acta y la tobillera de Nacho. Así se juega un clásico.

Al partido le faltó algo de pirotecnia. Ahí entra Bale, que se marchó a la caseta con esa cara de Tarzán en Nueva York. En los años 90 y en el inicio del siglo, los tiempos de las cartas de amor entre Lorenzo Sanz y Joan Gaspart, al césped ya se llegaba con la amenaza de varias querellas criminales. Ahora se ven los besos en la caseta.

En el capítulo de autodescartes entra Dembélé, quien después de tomar cien decisiones malas, ha dejado el hueco a Arthur. Lo único malo para el brasileño es que se le compare con Xavi. En el Madrid se ha asistido a la autodestrucción de Asensio, otro foco de debate.

Fue también el encuentro de los laterales izquierdos. Luis Enrique ha picado a Jordi Alba, empeñado en ser una moto. Marcelo es el goleador insólito del Madrid. Podría ser una nota pintoresca. Es un drama. Al Madrid se le da bien iniciar las pretemporadas en octubre, pero estaba el juventino. Con ese panorama Messi se pasó una tarde riendo con los niños. No se quitó ni la capucha.

Tomado de:https://www.marca.com/blogs/el-golpe-franco/2018/10/28/messi-no-se-quito-ni-la-capucha.html

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