Thiago, fichaje de vestuario.

Tendría una adaptación inmediata si regresa por las grandes amistades que conserva.

En la primera comparecencia ante los medios de su segundo curso como entrenador del Barcelona, Ernesto Valverde fue bastante claro cuando le preguntaron sobre el fichaje que le falta para completar la plantilla. El ‘Txingurri’ ha tenido que gestionar sobre la marcha dos movimientos no esperados. Uno, la espantada de Antoine Griezmann después de que en el club todo el mundo le dijera que podía contar con la llegada del delantero francés. Y dos, la marcha de Paulinho Bezerra, un jugador alejado del ADN Barça que a cambio le daba llegada desde segunda línea, fortaleza en el juego aéreo y poder de intimidación en la medular. Por ello, ahora espera que le compensen con una llegada que encaje con el perfil que dibujó desde Los Ángeles. Éric Abidal, Pep Segura y Ramon Planes tomaron buena nota.

“Queremos un jugador que sobre todo encaje con nuestro estilo. Necesitamos gente que se mueva bien por dentro para generar juego. Y si luego tiene llegada, pues también está bien”, expresó Valverde hace unos días, consciente también de que la salida de Iniesta, algo que sí esperaba, constituye una evidente pérdida de identidad para el centro del campo. De entre todas las opciones que han sonado para esta posición, hay dos que encajan realmente con este retrato. Una es Miralem Pjanic, mediocentro de la Juventus que desde el club se ve como un objetivo casi imposible porque los itaalianos no están por la labor de perder potencial ahora que han reclutado a Cristiano Ronaldo. Y el otro es Thiago Alcántara.

Rafinha, un portavoz en casa

A diferencia de lo que sucede con Pjanic, o con De Jong, otro de los pretendidos aunque juegue un paso más atrás, el internacional español sí está en el mercado. El Bayern de Múnich aceptaría ofertas para desprenderse de un jugador que Pep Guardiola reclutó por 24 millones del Barça, donde no tenía perspectivas de futuro a corto plazo. En Alemania, Thiago ha tenido una continuidad sólo truncada por las lesiones. Pero de cara al nuevo curso, la llegada de Niko Kovac al banquillo bávaro le puede robar protagonismo. Es por ello que vería con buenos ojos volver a Barcelona, donde se formó. Ahora sí que hay un agujero para él. Lo dice hasta su hermano, Rafinha: “Me gustaría ver a Thiago en este equipo, encajaría perfectamente”.

Pero no será tan fácil darle al vestuario un jugador que no necesitaría adaptación. Primero, porque Abidal aún alberga esperanzas de sacar del PSG a Adrien Rabiot, que acaba contrato en 2019 y tendría un precio de traspaso más barato. Y segundo, porque hay voces dentro del Barcelona que no son partidarias de hacer grandes esfuerzos económicos (mínimo 60 millones) por un jugador de la casa que en su día decidió marcharse. A Robert Fernández, hoy fuera de la entidad, no le importó mucho esta circunstancia: fue él quien hace unos meses se interesó por la situación de Thiago. Pero como en el Barça no deciden pocas personas, los debates internos están a la orden del día. Si finalmente hay consenso para repetir lo que se hizo con Piqué o Cesc, Alcántara tiene un pie en casa.

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Una salutació habanero per a tothom. El meu nom és Rayner Roig, sóc d'Alamar, l'Havana, Cuba, gran fanàtic del FC Barcelona i de la selecció d'Itàlia. El meu jugador preferit és el bon futbol. Visca Barça i Forza Azzurri.

3 Comentarios

  1. También me gustaría que retornara Thiago. Sobre todo porque es pura raza culé. Pero pienso que no será tan sencillo, en dependencia de las otras opciones. Visca Barça!!! M@ndy.

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