Tinta Culé | Hundido el submarino, inmaculados y a toda vela

La resaca del Clásico la pagó el Villarreal. El tan anhelado pasillo lo hicieron los castellonenses, lo que no significó cordialidad barcelonista a la hora de buscar la cabaña amarilla. En 45 minutos los de Valverde liquidaron un encuentro que usó para dar tiempo de juego a algunos de esos que pisan poco el verde. Digne, Vermaelen, así como Dembélé y Semedo; ambos por obligación, aunque con justificaciones distintas, también aprovecharon para decir, presente, al txingurri.

El joven galo mostró desde el inicio que sería una jornada para feroces eslalon y bastó uno para abrir el marcador, a pesar de que la diana no llevase su firma en las estadísticas. Coutinho se aprovechó del rechace de Asenjo luego del chut de Ousmane para como el pasado domingo comenzara ganando su conjunto desde bien temprano. Esta vez sí se terminó cumpliendo la visión futurible de goleada después de arrancar arriba tan rápido. Paulinho confirmó los presagios pocos minutos más tarde y previo a una serie de toques de excelencia, principalmente el de Iniesta al lateral izquierdo francés, quien habilitó al centrocampista brasileño, sólo frente al arco, anotando su perforación número 9 del curso. Misma cifra que la obtenida por Neymar en Liga en su temporada de debut.

Cillessen no era un mero espectador. Los visitantes tomaron a los catalanes relajados, pero el meta holandés volvía a mostrar el nivel de la Copa, haciendo válidas sus palabras de querer jugar más de 10 encuentros en la próxima campaña. Segundos antes del final de la primera parte se unieron dos que para desgracia del mundo futbolístico ya no lo volverán a hacer al término de la competición a la que le quedan dos fechas. Andrés y Leo hicieron sencillo lo que muchos entendieron sólo tras ver la repetición del gol 34 para el crack argentino. Al primer toque, visión milimétrica y definición sutil, resumen de una jugada digna de galardón en cualquier entrega de premios. Al descanso todo estaba resuelto.

Tanto bajó el ritmo el Barça, que junto a lo abierto del encuentro y las ganas de llevarse al menos la honrilla los dirigidos por Calleja, de carambola, Sansone se anotó otra diana ante los culés, saliendo en esta ocasión desde el banquillo. Lujos azulgranas, aplausos nuevamente para Iniesta, balones que buscaban redes de lado y lado, eran minutos de fútbol para el recuerdo. Hubo tiempo incluso para ver pisar el rectángulo al apartado Yerry Mina, quien entró por el “tocado” Piqué los últimos 12 minutos del encuentro.

A la fiesta blaugrana le faltaba la cereza del pastel, de lo que se encargaron Rakitic y Dembélé. El croata se acordó de los momentos en que se vestía de jugador habilidoso, se pegó el balón a los botines y luego de eludir rivales, entrando desde la banda derecha, asistió al 11, que no perdonó. No fue suficiente para el galo, quien recogió en la zona media del campo la esférica, vio al árbitro mirar su reloj, se apuró, evadió cuanto contrario se puso por delante y colocó con precisión por encima de Sergio la redonda para su primer doblete vestido de azulgrana y delante de su público. Camino a la épica, algunos levantan la mano.

Que viva el fútbol a dos colores

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Redactor de las Webs Fútbol Entre Líneas, Comuniate.com y Más Que Goles. Comentarista de Fútbol en Tribuna Deportiva de Radio COCO y Deportivamente de Radio Rebelde. Analista del programa El Balonazo. Creador del Canal de Twitter En El Corner. Mi Twitter es (@cronicarian) y Mi Instagram es (@comentarian)

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