La revolución del Barça llegó tarde

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Luis Enrique suele decir que no ve más allá del partido inmediato, pero no siempre sus palabras se corresponden con sus decisiones. Con las semifinales de la Copa del Rey a la vista, el técnico removió el once titular tratando de repartir y equilibrar el potencial entre Betis y Atlético. Y la fórmula del Benito Villamarín no mezcló durante una hora que se hizo larga.

Lucho cambió los laterales, contando de nuevo con Aleix Vidal y dando minutos a Digne, y dio entrada a Mathieu en defensa. Los desaciertos de los tres obligaron a Piqué a multiplicarse para dar sentido defensivo al Barça. La media tampoco ayudó a soldar el equipo. Puso a Rakitic de pivote y dio la batuta de los interiores a un Denis goleador y a un Arda descolocado que venían de marcar en Copa. Ninguno de los dos, sin embrago, puso luz al juego. Los errores no forzados, alguno de ellos incluso demasiado inocente, se sucedieron ante la impotencia del Tridente. En los primeros 20 minutos, el Barça llegó a contabilizar 14 pérdidas de balón. Muchas, demasiadas. Desnortados y sin ‘punch’ individual, el naufragio se veía venir.

El Barça no carburaba y arriesgaba constantemente el resultado.Tanto despropósito reclamaba una revolución táctica que no llegó hasta pasado el primer cuarto de hora del segundo tiempo, quizá demasiado tarde. Antes Lucho dio entrada a André Gomes por Denis Suárez pero la verdadera transformación vino después con el doble cambio de Sergi Roberto y Alba por Digne y Arda. Fue entonces cuando se reestructuró el sistema, pasando del 4-3-3 al 4-2-3-1, jugando con un doble pivote formado por Rakitic y André Gomés y situando a Aleix Vidal en banda derecha, de extremo. Fue precisamente con el catalán, defenestrado durante la primera parte de la temporada, cuando llegaron las ocasiones más claras y los centros más peligrosos, como el que supuso el gol fantasma que el árbitro no concedió incomprensiblemente y que también pudo rematar Neymar si no le hubieran hecho un penalti claro. Era un Barça más vertical, que se saltaba la ornamentación de los toques, y con vocación ofensiva a la desesperada.

Las modificaciones en la pizarra surtieron efecto y la redistribución de la pólvora permitió al Barça empatar en el último minuto, ya con un Betis tapiando a toda prisa la portería. Y llegó el empate. El Barça notó entonces que le faltaban minutos para darle la vuelta al marcador. Cambios que hubieran debido concretarse antes. Durante todo este tiempo, los béticos no pasaron del centro del campo.

http://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20170130/413827861148/la-revolucion-del-barca-llego-tarde.html

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